Mostrando entradas con la etiqueta miguel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miguel. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de julio de 2025

El joven Constantino - Carlos de Miguel (2025)

El joven Constantino - Carlos de Miguel (2025)

Título: El joven Constantino (El ocaso de Roma II)
Título Original: (El joven Constantino. El ocaso de Roma II, 2025)
Autor: Carlos de Miguel
Editorial: Espasa
Colección: Espasa Narrativa

Copyright:
© Carlos de Miguel, 2025
© por los mapas de las guardas, CalderónSTUDIO®
© Editorial Planeta, S.A., 2025
Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Abril 2025
ISBN: 9788467075991
Tapa: Dura
Etiquetas: cristianismo ficción histórica histórica imperio romano narrativa intriga libros ilustrados literatura española novela trilogías emperadores traición siglo III Maximiliano Constantino Galia
Nº de páginas: 482


Argumento:

Constantino encara el paso de la infancia a la adolescencia a través de diferentes etapas de aprendizaje con las que poder afrontar un futuro que se le supone más cercano a la vida política. Un camino que tendrá que atravesar sorteando intrigas allá por donde va, los pactos de gobernadores que no se fían de sus iguales y las traiciones con las que intentarán que no pueda cumplir aquello que el destino le tiene reservado.
 

Opinión:
 
Nos situamos en el último cuarto del siglo III d.C., para dar continuidad a la vida de Constantino que, recordemos, habíamos dejado en Salona bajo el cuidado de su madre Helena dentro de una comunidad cristiana; mientras que su padre, Flavio Constancio, era nombrado gobernador de Dalmacia. La inestabilidad del Imperio romano, junto a los cambios constantes de lealtades, provoca que de nuevo tengan que separar su destino.

Helena nos hace de guía para mostrarnos de qué manera vivían en la comunidad cristiana a la que pertenecen, sin distinciones hacia los esclavos y en la que un joven Constantino juega, se sorprende y comete sus primeros errores. Fruto de una de estas aventuras tendrá que cumplir con el castigo que le impone su madre con la ayuda del obispo Domnión y que a la postre se convertirá en una gran oportunidad al tener que acompañarle en ayuda de los más pobres.

Una penitencia que se desmorona cuando Constantino descubre las cartas de su padre que ha mantenido ocultas Helena, al leerlas decide ir a su encuentro para lo que su madre solicita la ayuda de Surena, un aventurero de origen armenio que ya le había servido en otra ocasión y cuyo personaje juega un papel importante en esta historia.

Un Imperio que da lo mismo por donde lo mires porque en toda su extensión se suceden las revueltas e incluso los intentos de quienes gobiernan por hacerse con un territorio que no les ha sido asignado. Por lo que una de las constantes de esta novela, como no podía ser de otra manera, debido al periodo en el que se desarrolla, está focalizado en las diversas estrategias que unos y otros han de establecer para abortar e impedir cualquier intento de hacerse con el poder. Antes de que esto ocurra, el emperador Diocleciano decide imponer un nuevo sistema político, la tetrarquía, para dividir el control del Imperio Romano entre cuatro gobernantes, dos augustos y dos césares, repartidos entre Oriente y Occidente.

El buen hacer de Carlos de Miguel manejando la escasa documentación histórica de este periodo en referencia a Constantino y una trama novelada que contiene una gran dosis de intriga con diferentes protagonistas y unos escenarios donde seguirles la pista y ubicarlos en todo momento gracias a los mapas de las guardas.

Asesinatos o la toma de rehenes cubren el tramo final con un desenlace donde llega la calma tras el encuentro con Minervina, otro relato que se va desarrollando en la novela y que cierra esta segunda entrega de "El ocaso de Roma", en la que se apuntan las claves para la continuación de esta saga y el final de esta trilogía.


lunes, 13 de noviembre de 2023

El ocaso de Roma - Carlos de Miguel (2023)

El ocaso de Roma - Carlos de Miguel  (2023)

Título: El ocaso de Roma
Título Original: (El ocaso de Roma, 2023)
Autor: Carlos de Miguel
Editorial: Espasa
Colección: Espasa Narrativa

Copyright:
© Carlos de Miguel, 2023
© por los mapas de las guardas, CalderónSTUDIO
© Editorial Planeta, S.A., 2023
Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Junio 2023
ISBN: 9788467067262
Tapa: Dura
Etiquetas: antigua Roma cristianismo conspiraciones ficción histórica histórica imperio romano narrativa intriga libros ilustrados literatura española novela emperadores mapas traición siglo III Constantino cambio
Nº de páginas: 530





Argumento:

Año 272 d.C. Helena tiene que viajar a una ciudad de la Tracia, Naisuss, a la espera de que su marido, Flavio Constancio, pueda regresar junto a ella y al hijo que ambos esperan. Como miembro de la guardia de Aureliano, quien ha conseguido que Oriente vuelva a formar parte del imperio romano y con la mirada puesta en la Dacia, el norte donde habitan carpos y godos, está sujeto a sus órdenes sin poder asistir a la infancia de su hijo Constantino, el futuro emperador.

 

Opinión:
 
La narrativa que nos acompaña desde las primeras líneas, describe caminos, paisajes y todo aquello que los ojos de los diferentes personajes van encontrando a su paso; sin duda alguna, es la mejor manera para que el lector quede atrapado con la historia que nos transmiten y hacernos partícipes de su aventura, porque si algo consigue el autor es que una vez que decidimos acompañarles no tengamos manera de desviar nuestra atención de todo cuanto acontece.

La trama se centra al comienzo en Helena, quien tiene que llegar hasta un molino, a la espera de su marido y al cuidado de un hijo que está en camino. Le acompaña su esclava Gémina, a quien violan camino de Naissus. Dos niños, Constantino y Tulio crecerán en medio de guerras, ampliación de territorios y diferentes culturas, que sirven al lector para adentrarnos en un periodo histórico lleno de cambios, traiciones y conspiraciones: en pocas palabras, todos esos ingredientes que son tan habituales en las novelas donde el foco está puesto en el imperio romano.

Uno de los elementos interesantes de esta propuesta es la inclusión del avance de los cristianos que, casi tres siglos después de su nacimiento como religión, continúan intentando crear una brecha en las antiguas creencias y culturas al tiempo que van formando con sigilo distintas necesidades espirituales entre poblaciones muy diferentes entre sí, así como una inclinación en la balanza que determinó esa caída del imperio romano de la que tantas veces hemos oído hablar. A través del personaje del obispo Domnión de Antioquía somos testigos de la influencia del cristianismo en los asuntos políticos.

No menos importante en este relato es la figura del emperador Caro, su hija Paulina, y sus hijos Carino y Numeriano, a quienes nombró césares, y que lograron formar una nueva dinastía. Junto a ellos cobra fuerza el protagonismo de Flavio Constancio al estar muy unido a su familia, una unión que le alejará de nuevo de la suya, sobre todo de un hijo que ya ha cumplido los diez años y todavía no ha conocido.

La novela tiene el gran aliciente de esos giros que acostumbramos a tener en otros géneros literarios y que aquí refuerzan la intriga de algunos episodios dándonos nuevos argumentos que hacen imposible separarse de sus páginas en busca de un desenlace en el que su plato fuerte es el reencuentro de Helena con su marido, cuando este es nombrado gobernador de la provincia de Dalmacia; lugar donde vive ella bajo la protección del obispo Domnión, quien aprovechará su amistad para sentar las bases de un futuro que no se presenta muy lejano.

Los mapas de las guardas nos permiten aprender cómo se distribuía el imperio romano en el siglo III d.C., y seguir el rastro a personajes históricos como el emperador Diocleciano o el césar Maximiano, así como de la importancia de su participación en las guerras que protagonizaron contra Carino en Occidente y donde una vez más Constancio, al igual que todos, tendrá que elegir en que bando posicionarse.

Constantino, del que poco he hablado, correrá una aventura que me ha resultado del todo emocionante y de la que todavía queda mucho por contar en este inicio del ocaso de Roma, por lo que no me extrañaría que tuviésemos al menos una continuación, algo que espero con ganas porque además de una historia bien estructurada me ha atrapado la forma con la que está narrada. Estoy convencido que recorreremos el camino que nos queda, pues, después de varios años dedicados a investigar la historia de Roma, a Carlos de Miguel no le falta documentación.
-----
 


domingo, 18 de febrero de 2018

El tercer rey - Pedro Miguel Lamet (2017)

El tercer rey - Pedro Miguel Lamet (2017)

Título: El tercer rey. Cardenal Cisneros
Título Original: (El tercer rey, 2017)
Autor: Pedro Miguel Lamet
Editorial: La Esfera De Los Libros
Colección: Novela Histórica

Copyright:
© Pedro Miguel Lamet, 2017
© La Esfera de los Libros S.L., 2017
Edición: 1ª Edición: Octubre 2017
ISBN: 9788491641322
Tapa: Dura
Etiquetas: Roma, basada en hechos reales, biografía novelada, religión, historia de España, ficción histórica, histórica, homenaje, inquisición, literatura española, Madrid, novela, siglo XV, siglo XVI, Fernando el Católico, Juana la loca, religiosos, reyes católicos, Carlos V, monarquías, Cisneros, Isabel I, política española, Carlos I, Felipe el hermoso, ex convictos, Tordesillas, eremitas, cardenal Cisneros, Torrelaguna
Nº de páginas: 338



Argumento:

Cardenal Cisneros
Un genio político en la España de los Reyes Católicos

Carlos V llega a España dispuesto a tomar las riendas de un estado donde reina su madre Juana I de Castilla. Recluida en Tordesillas ha tenido que luchar contra todos, su padre Fernando el Católico, su marido Felipe el Hermoso y el regente Cisneros. El cardenal, el mejor situado para ponerle al corriente de la situación española, espera un encuentro que no se va a producir.

Francisco Ruiz, su compañero de viaje, narra la vida de un hombre de oración que gustaba de asuntos de artillería y de pólvora, que fruto de su amor por la cultura fundó la Universidad de Alcalá de Henares, inquisidor y tres veces regente de los reinos de España.

Un perfil desconocido del Cardenal Cisneros al cumplirse el quinto centenario de su muerte.



Opinión:

Asistimos a las últimas horas del cardenal Cisneros, enfermo y en espera de ser recibido por Carlos V, recién llegado a la península para ser coronado como Carlos I de España. El narrador de los acontecimientos es Francisco Ruiz, personaje real que acompañó a Cisneros desde que este fue nombrado confesor y consejero de la reina Isabel la Católica. Su labor como secretario del clérigo, con quien compartió muchos desplazamientos por la península, duró hasta la muerte del cardenal el 8 de noviembre de 1517. En la novela irá construyendo la figura de uno de los personajes más conocidos e influyentes de nuestra Historia; un monje que quiso quedarse en una cueva para meditar pero que las circunstancias le obligaron a convertirse en el tercer rey.

Nada mejor para una novela de estas características que el relato pormenorizado del autor para meternos en situación. Un árbol genealógico y el orden de sucesión previo a Isabel la católica, una niña que creció sin conocer su destino, es el primer apunte histórico que nos llevará a otros muchos; pues si algo tiene esta novela es que todo lo que en ella se trata marcaría el futuro de España.

A través de la convivencia entre ambos, Francisco va conociendo los primeros datos de una biografía tan interesante como extensa. Así, conocemos que el sacerdote se llamaba Francisco Jiménez de Cisneros, que de bautizo fue llamado Gonzalo, que venía de Torrelaguna, pueblo cercano a Madrid, estudiante de Derecho en la Universidad de Salamanca y teólogo vocacional. De su infancia y juventud poco puede arrancarle, aunque consigue conocer algunas aventuras y algo del periodo de seis años que estuvo en Roma, ciudad de la que vuelve cuando muere su padre. Después, los años en Torrelaguna, donde espera destino de alguna plaza vacante y se hace cargo de su familia.

El relato está lleno de curiosidades, como la permanencia en prisión durante seis años o el tiempo que vivió como ermitaño, momento en el que comenzó a llamarse fray Francisco. Es curioso ver como va acumulando un poder que no desea, como le complican la vida, la manera en que maneja las leyes, o su desafío ante los privilegiados que iban dejando las monarquías y las consecuencias de sus decisiones. El ideal de Cisneros se puede sintetizar en que trabajó para el bien común e hizo todo lo que estaba en sus manos para ver unidos los reinos de España y que se empeñó en fortalecer una religión en la que también hizo limpieza a través de sus reformas. Un amante de la cultura, fundador de la Universidad de Alcalá de Henares, que fue capaz de quemar libros de teología de moros y judíos; un cambio en la personalidad de Cisneros que el narrador comenta e intenta defender.

Posiblemente, lo más destacado es su papel como político y estadista. A su labor como mediador entre Fernando el Católico con Juana I de Castilla, al morir la reina Isabel I, le siguieron las intrigas en las que tuvo que enfrentarse al rey Fernando y a Felipe el Hermoso; y finalmente al reinado conjunto de la reina Juana I y su hijo Carlos. Una vida dedicada a la alta política que echa por tierra las viejas creencias de tipo duro e inquisidor general de Castilla y León.

En su última regencia es cuando tiene que abordar su lado más militar, con frentes en Navarra, las Indias, el norte de África, Andalucía y cualquier rincón donde hubiese alguien dispuesto a aprovecharse del momento: una reina encerrada en Tordesillas, un rey fuera de España y un regente al que no todos aceptaban. El cardenal Cisneros supo frenar todos los intentos hasta que dejó todo en manos de Carlos I, el emperador que no quiso recibirle. Sus preocupaciones no terminaban ahí, pues a la rapiña habitual de los flamencos se le unía la corrupción de los nobles, los sobornos para ocupar futuros puestos y el pillaje de aquellos que veían acabar sus días junto a la monarquía.

Un homenaje al Cardenal Cisneros en el quinto centenario de su muerte, un religioso que tuvo la difícil tarea de gobernar donde otros se perdieron en quimeras y saqueos. "El tercer rey" es algo más que una novela histórica, es una guía para situarnos durante todo el siglo XV y principios del XVI. La acumulación de datos induce a leer sin prisas, a documentarse y recordar otras novelas, al tiempo, que disfrutamos con la narración de los hechos históricos exentos de personajes de ficción.
-----

miércoles, 17 de enero de 2018

La danza de los malditos - Miguel Abollado (2011)

La danza de los malditos - Miguel Abollado (2011)
Sinopsis

Peter está pasando por una etapa difícil de su vida. La ruptura de su relación y la pérdida del trabajo le llevan a una situación límite: todo su mundo se ha desmoronado de la noche a la mañana. Sintiéndose defraudado por su propia gente, se refugia en el alcohol, perdiéndose por las noches en los bares y tabernas, y encerrándose durante el día en su apartamento del barrio de la Latina de Madrid. Tras unos meses en la cuerda floja, gracias a la aparición de Sara y a la renovada relación con su padre, Peter empieza a remontar el vuelo. Precisamente es su padre el que le va a dar la oportunidad de iniciar una aventura que cambiará su vida.

Partiendo de un libro inacabado sobre Francisco de Goya, de la subasta de un manuscrito del pintor, y del descubrimiento de un boceto de autoría desconocida, se va tejiendo una trama en la que se suceden situaciones y personajes cada vez más sorprendentes. Pasado y presente se mezclan y se complementan en esta historia con un desenlace asombroso.

Amigos enfrentados, policías y asesinos cómplices, aristócratas con pasados oscuros, cantantes solitarias de blues, marchantes de arte, acompañan, persiguen y a veces cautivan a Peter en esta aventura que tiene lugar en el Madrid de los Austrias, ciudad que se convierte en un protagonista más de la novela. 

-----
La primera sensación que nos transmite Peter es de paz, la misma que él busca contemplando su barrio o dejándose llevar por las tabernas noche tras noche. La huida de parte de su pasado y la cercanía de los cuarenta le empujan a reflexionar, a descubrir el amor de su padre y a la imprudencia de una aventura que veremos más tarde.

El inicio de su relato es una composición narrativa en la que apreciamos algo de su perfil y paseamos por el barrio de La Latina de Madrid. Si esto es algo que siempre agradezco, en este caso más, pues tuve la suerte de nacer en una de las Cavas, por lo que sus calles y su entorno no me son desconocidos. Para quien no lo conozca, el paseo descrito por Miguel merece la pena, aparte de la ruta gastronómica que nos propone, sin olvidarse del tapeo anterior ni de la posterior sobremesa; un barrio para vivirlo intensamente, junto con el de Los Austrias, donde también transcurre la novela.

Su padre, obsesionado con los últimos y atormentados días del pintor Francisco de Goya en La Quinta del Sordo, cerca de Carabanchel, está terminando de escribir un ensayo para el que le faltan unos datos que bien podrían encontrarse en un manuscrito que sale a subasta en los próximos días. Pero Aranda muere dejando en su testamento las instrucciones para completar su obra. Comienza así la gran aventura que va a vivir Peter; no puede imaginarse que a partir de ese momento el guión de su vida será el de una novela negra.

Las Pinturas Negras de Goya forman parte del estudio, de ellas se nos habla descubriendo la interpretación de su contenido. Es de agradecer que el autor no haya caído en la trampa de soltar un discurso técnico y nos lo haya contado de forma que cualquiera pueda entender las pinturas sin tener que ser un experto y poniéndonos en disposición para visualizar la obra del pintor.

En el Museo del Prado y ante las pinturas de Goya, Peter se encuentra con Sara, una cantante de jazz que conoció en una de sus salidas nocturnas; el encuentro coincide con el giro que da la novela volviéndose más trepidante. Las primeras sospechas de la importancia del manuscrito que sale a subasta y del ensayo inacabado de Aranda lo confirman con el robo en casa de su padre, a este hecho le suceden una serie de crímenes de los que por alguna razón la pareja siempre sale indemne.

La relación de amor entre Peter y Sara está compuesta con la sutileza de las miradas sin llegar a constituir un punto romántico en la novela. Su historia comienza a partir de un viaje que realiza para buscarla y en el que se da cita de nuevo la narrativa, donde se nota la influencia de la amistad y las locuras de juventud que nos relataba Jack Kerouac en su novela "En el camino".

La leyenda de los malditos reúne a una buena selección de personajes que colocaremos en el lado de los sospechosos. Sus intervenciones añaden misterio e intriga a la investigación de Peter, en la que cada vez va involucrando a más gente para interpretar el borrador de su padre y unas instrucciones que le llevarán hasta unos bocetos del genial pintor y a conocer una asombrosa historia que tuvo lugar durante la guerra civil en el escenario de El Capricho, en la Alameda de Osuna, entre jardines, ermitas y un búnker abandonado.

El mundo del arte, la codicia o la corrupción se enfrentan al deseo póstumo del padre de Peter, mediante una sucesión de géneros literarios y la compañía de una banda sonora que os transportará en el tiempo mientras disfrutáis de un paseo especial por las calles de dos de los barrios con más historia de Madrid.



sábado, 15 de julio de 2017

El crimen del sistema métrico decimal - Miguel Izu (2017)

El crimen del sistema métrico decimal - Miguel Izu (2017)


Título: El crimen del sistema métrico decimal
Título Original: (El crimen del sistema métrico decimal, 2017)
Autor: Miguel Izu
Editorial: Berenice
Colección: Berenice Novela

Copyright:
© Miguel José Izu Belloso, 2017
© Editorial Berenice, S.L., 2017
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Marzo 2017
ISBN: 9788416750238
Tapa: Blanda
Etiquetas: corrupción, conspiraciones, ficción histórica, histórica, literatura española, Madrid, novela, periodismo, atentados, siglo XIX, monarquías, corrupción política
Nº de páginas: 272


Argumento:

A finales del siglo XIX se debate en el Congreso de los Diputados la ley de Pesas y Medidas para unificar el sistema métrico con el resto de Europa. En las filas del gobierno conservador se enfrentan quienes impulsan la ley y los que están en su contra por ver como peligran la cultura y las raíces de las provincias españolas.

Días antes de celebrarse la votación en el Congreso se comete un atentado a la salida del mismo contra dos de sus diputados. Las autoridades silencian el incidente al tiempo que abren una investigación que llevará al comisario Pedro Arróniz a las oscuras calles de la corrupción y de la inestabilidad política.

Bravo Murillo, uno de los impulsores de la propuesta, y hombre temido por sus opositores, será el centro de una conspiración política para debilitar su gran influencia en la toma de decisiones financieras.



Opinión:

La Comisaría del Distrito del Prado es el centro de operaciones desde donde vamos a conocer los entresijos de la Guardia Pública de finales del siglo XIX en Madrid; un edificio que funcionaba también como vivienda del comisario Pedro Arroniz. Por allí pasaban todos los celadores que patrullaban los ocho barrios de los que se componía su distrito, dando buena y puntual cuenta del cumplimiento de las ordenanzas municipales.

Esta situación que nos da el autor es sumamente interesante al documentar como estaba formada la vida judicial de cada barrio así como la seguridad y salubridad de una población de alrededor de treinta mil habitantes; dato curioso que convierte la gran urbe que es hoy en día en algo menos que un pueblo.

El Congreso de los Diputados, la zona de Huertas y otras barriadas muy populares se dan cita en estas páginas realizando un recorrido que se muestra muy diferente dada su antigüedad, las costumbres de sus paisanos y el embrujo de una ciudad en continuo crecimiento que se modernizaba con cada nuevo regidor de la Villa y Corte.

Los diarios de información forman también parte de este cuadro costumbrista y principal fuente de noticias para todos, incluido el comisario Arroniz que sigue con especial atención el final de la Guerra en Cataluña y la insurrección carlista en favor de don Carlos Luis de Borbón. Por medio de su lectura conoce los hechos acaecidos en su distrito y de los cuales no ha tenido noticia directa como cabría esperar ante un asesinato, pero la participación de los militares al abatir a los asesinos se traducen en mutismo y una escasa colaboración.

El comisario se ve involucrado en una investigación que desde el principio resulta extraña debido al secretismo que la envuelve. Altos cargos de la Administración irán manejando los pasos de Arroniz que parecerá ir dando palos de ciego al descubrir el complot al Sistema Métrico Decimal, pero estrechando cada vez más a los responsables del atentado fallido. Las posturas de algunos ministros hacen pensar en una cortina de humo ante problemas de mayor importancia.

La novela nos hace reflexionar ante un momento histórico importante donde la política era un juego donde se apostaba fuerte, y aunque parezca mentira mucho más que ahora. La trama se vuelca en la investigación y seguimos cada uno de los pasos del comisario introduciéndonos en los rincones escondidos de una ciudad que recibía miles de forasteros a diario, gentes con diferentes pretensiones y que sufrían el control de la policía; cuyo retrato es un aliciente más para esta lectura.

El entusiasmo del comisario por las novelas de Vidocq y las deducciones de Auguste Dupin se ve reflejado en todo el proceso de investigación, no quedándose en lo que aparece a primera vista, prestando atención a los pequeños detalles y centrando el foco de atención en las personas a las que beneficiaba o podía arruinar el cambio de sistema de medidas y pesas. A este efecto el autor realiza un relato pormenorizado de los diferentes nombres y terminología en las provincias españolas, recordándonos las equivalencias de la arroba, la onza o la fanega, entre otras.

El periodismo es un personaje más que acude en ayuda del comisario Arroniz para dar por concluido este episodio, el giro final nos muestra como las intrigas y la corrupción política han existido siempre entre todos aquellos que han tenido una parcela de poder.

El tema propuesto por Miguel Izu está tratado con la elegancia de la narrativa detectivesca y una amplia documentación de la época que describe con rigor uno de los momentos políticos de suma importancia que tenían como punto de mira la entrada en un nuevo siglo plagado de retos y avances en todos los campos.

martes, 11 de julio de 2017

Cosas que siempre quise contarte - Miguel Ríos (2013)

Cosas que siempre quise contarte - Miguel Ríos (2013)
Sinopsis

Fue el día D + 1. El mundo miraba a las playas de Caen y Cherburgo cuando el pequeño Miguel desembarcaba discretamente en un barrio popular granadino. El 7 de junio de 1944 empezó la historia que aquí nos cuenta su protagonista, revelándose como el más cordial de los radicales, el más expresivo de los discretos y tal vez el mejor prosista entre los rockeros.

Miguel Ríos pisa fuerte en el arranque de este concierto literario, con una cita de Antonio Gamero: «No les cuentes tus penas a tus amigos, que los divierta su puta madre». Pero no hay que alarmarse: nos divierte, y mucho, porque evoca con extraordinaria frescura los tiempos en que bailar el twist era cosa de endemoniados y hacer el amor en Granada no era un pecado, sino un milagro; y los años asombrosos que siguieron, en los que todo cambió. El relato empieza en México, en 2011, en la noche sobrenatural del último concierto. Miguel vuelve la vista atrás y repasa una vida llena de éxitos y tropiezos, amores y desencantos. Quien lea estas maravillosas páginas se encontrará con mil celebridades y un sinfín de personas que no son famosas, pero sí decisivas para un músico comprometido, enamoradizo, torrencial y a la vez sereno. Como diría su amigo Ángel González, donde pone su voz se pone entero. Estas memorias son buena prueba de ello.

-----
A quién le tenga miedo a las memorias y biografías tengo que decirle que éste es un libro de aventuras, de años de ir apuntando cada cosa que le ocurre en la vida, libretas llenas de recuerdos donde reflejar sus experiencias, sus miedos, sus triunfos y todo tipo de gamberradas que a un chaval de Granada le sucedieron durante su carrera mientras esperaba con ansiedad convertirse en estrella del rock. Y lo que es más complicado, contarla de forma divertida, sin aburrir con datos innecesarios, llamando a las cosas por su nombre y mentando a la madre de alguno cuando se lo merece.

Miguel Ríos analiza en profundidad la dedicación que mantuvo desde que salió de Granada en busca de fortuna, sus primeros pasos en Madrid y aquellos años musicales de la posguerra donde aún no habían aterrizado nada más que un grupo contado de extranjeros y la radio repetía sin cesar los temas que pasaban la censura, los seriales eran el entretenimiento familiar preferido de los españoles y en las escuelas se repartía leche en polvo.

La historia de sus cincuenta años en la música está muy vinculada al periodo de la dictadura, donde tuvo que sufrir la prisión por cosas que ahora dan risa al aplicársele la Ley de Vagos y Maleantes; la transición, en la que tuvo un papel destacado como imán de votos de izquierda; y la democracia hasta nuestros días, donde la decepción con los políticos, algunos de ellos amigos suyos, le hacen no morderse la lengua y dejarles retratados por medio de sus palabras y sus acciones.

Además, nada mejor que las memorias de un cantante de rock para conocer de primera mano todo lo que se cocía en Madrid y en el resto de la península, el ambiente social con la juventud como protagonista y las claves de una época para afrontar el nuevo siglo que todavía tenía que esperar cuatro décadas para ver sueños que se hicieran realidad. Aunque su tema "Año 2000" quiso ser profético, se quedaron muchas cosas por hacer.

Pero Miguel no falló en otras ideas que le hicieron ser pionero en su campo, sus actuaciones en directo siempre estuvieron unidas a experimentos por los que algunos le tacharon de loco, los mismos que después copiaron y se subieron al carro de la modernidad. Su trayectoria musical, personal y empresarial es un thriller en términos literarios, un no parar en todos los aspectos; y bajo mi punto de vista, una carrera fraguada desde la humildad, el compañerismo y el compromiso con lo que él ha creído justo.

Sus recuerdos han sido para mí una fuente inagotable de información, me han hecho recuperar instantáneas de mi juventud que andaban escondidas, como también lo ha sido escuchar la banda sonora que me ha acompañado durante años; y en esto, el que más y el que menos, tendrá alguna escena asociada al rock, al twist o a las baladas pop de Miguel Ríos.

En mi memoria: "La noche roja" que reunió a un buen número de grupos de rock de toda la península; el fantástico directo del "Rock & Ríos" que pinché hasta desgastar, fundir fusibles y reventar altavoces; "El rock de una noche de verano", concierto al que asistí la noche antes de mi examen de selectividad; el "Concierto anti-OTAN" en la Universidad Complutense de Madrid; o su aportación en televisión con espacios musicales entre los que destaca "¡Qué noche la de aquel año!", donde disfruté conociendo a un buen puñado de artistas que nos hablaban de su vida.

Esta recopilación de recuerdos contiene en sus capítulos muchas batallitas narradas por su protagonista, momentos donde sale su chispa más graciosa y nos deleita con sus torpes experiencias con la marihuana y otros tipos de drogas, su pasión por el equipo blanco e ilustres jugadores con los que jugaba pachangas en la antigua esquina del Bernabéu, o las conquistas más disparatadas a lo largo de su juventud.

Una lectura muy cercana, divertida y con un alto componente histórico, una cuidada edición que incluye fotografías destacadas desde su niñez hasta su retiro de los escenarios y un recorrido discográfico lleno de anécdotas que todo buen amante de la música agradece. Su pasión por la literatura, entre los que destaca a sus amigos Almudena Grandes, Manuel Vázquez Montalbán y José Saramago, es otro aliciente para dejarse perder por estas páginas, por estas cosas que siempre quiso contarnos.

"En esa última ciudad nos hospedamos en un hotel de Bourbon Street".
-----

viernes, 5 de junio de 2015

Los últimos españoles de Mauthausen - Carlos Hernández de Miguel (2015)

Los últimos españoles de Mauthausen - Carlos Hernández de Miguel (2014)


Título: Los últimos españoles de Mauthausen
Título Original: (Los últimos españoles de Mauthausen, 2015)
Autor: Carlos Hernández de Miguel
Editorial: Ediciones B
Colección: No Ficción

Copyright:
© Ediciones B, S.A., 2015
© Carlos Hernández de Miguel, 2015
Ilustraciones: Color y B/N
Edición: 1ª Edición: Enero 2015
ISBN: 9788466655880
Tapa: Dura
Etiquetas: Alemania, biografía, basada en hechos reales, campos de concentración, esclavitud, supervivientes, Francia, genocidio, exterminio, histórica, holocausto, nazis, II Guerra Mundial, judíos, libros ilustrados, literatura española, testimonios, Auschwitz, Mauthausen, ocupación nazi, siglo XX, tortura, experimentos médicos, historia de Europa, Dachau
Nº de páginas: 576


Argumento:

Los supervivientes españoles, que pasaron por diferentes campos de concentración nazis, dan voz con sus relatos al sufrimiento y terror que vivieron junto a sus compañeros y familiares. Muchos de ellos perdieron la vida durante la segunda guerra mundial mientras los gobiernos de los países en conflicto, y en especial el español, miraron para otro lado o contribuyeron directamente con el genocidio.

Tras el fin de la República, los perseguidos del bando perdedor fueron expulsados de España, dando comienzo a un peregrinaje que les llevó a Francia, donde estuvieron recluidos en campos de aislamiento en los que solamente les quedaba la elección de mal vivir o sumarse al ejército francés para luchar contra Alemania. Pero una vez más sufrieron el abandono de los que decían protegerles y terminaron recluidos en campos de concentración como el de Mauthausen, Dachau o Auschwitz.

El trabajo diario en las canteras, las condiciones de vida inhumanas o los castigos a los que eran sometidos, son las narraciones que, con gran esfuerzo, han podido transmitir, dando luz a unos acontecimientos que no deberían haber sucedido, y que quienes pudieron no hicieron nada por evitarlo.


Opinión:

Desde las primeras páginas me he encontrado con una narración que me impulsaba a realizar dos cosas; cerrar el libro o, rendir homenaje y seguir leyendo. La dureza de todo lo que se percibe con sólo leer alguna de las conversaciones de los supervivientes, o los recuerdos familiares de los que ya no están, nos pone sobre aviso de que el camino va a estar lleno de sobresaltos, de indignación y de unas ganas tremendas de impartir justicia de una vez.

Comenta el autor, que lo que en un principio iba a ser una novela sobre su tío Antonio Hernández, el número 4443, se transformó para dar voz a las 9.000 historias de hombres y mujeres españoles que pasaron por los campos de concentración nazis, y para los que después de muchos años se consiguió sacar del anonimato gracias a sus testimonios.

Vergüenza es lo que se siente mientras se lee. La pasividad mundial, primero ante la complicidad internacional frente a un golpe de estado, por miedo a una República progresista; y segundo, ante el conocimiento de los planes genocidas y la falta de iniciativa para ponerle freno; se corresponden con los intereses políticos de Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos. Capítulo aparte corresponde al gran negocio que supuso la mano de obra barata, por no decir inexistente, de las que se beneficiaron las empresas en suelo alemán y los militares de mayor rango.

Conocer la verdad, esa que tantos años nos han ocultado al tiempo que nos hacían ver que  allí no ocurrió nada de lo que se decía, mientras que un número sin determinar de españoles era asesinado en las peores condiciones, utilizados como conejillos de indias para las investigaciones médicas más aberrantes, la simple experimentación sobre fármacos o la ingesta de sustancias que hiciesen la alimentación más económica; por no hablar de los castigos y palizas que incluían inyecciones de gasolina, trabajos de esclavitud o, las duchas con agua helada o con gas.

El autor no se guarda nada en la recámara, toda la documentación obtenida, y que en su mayor parte ha sido recopilada desde la voz de los supervivientes o la de sus familiares, le han servido al propósito de denuncia. No hay descripciones de parajes que nos hagan sentir el deseo de viajar, ni tramas en esta historia, únicamente el relato de unos hechos narrados en primera persona de las personas que lo vivieron.

Entre los capítulos de estos testimonios se cuelan otros no menos importantes donde se nos habla de la política nacional desde el fin de la República y de todos los pasos que convirtieron al gobierno de Franco en cómplice en su cruzada contra la República, al decidir quienes debían morir, aunque no lo hiciese con sus propias manos; como así lo demuestra el pacto Antikomintern (anticomunista) firmado por Serrano Suñer.

Esperando que algún día cambien las leyes, se haga justicia, se limpie el nombre de los asesinados por el régimen franquista en suelo alemán y se deroguen las leyes de punto final que tanto daño han hecho; nadie debería desconocer este relato, que no sólo habla de un genocidio español, y aprender de una vez lo que tanto tiempo se mantuvo oculto en los libros de texto.

Un homenaje en el que, después de tanto horror, se disfruta con la solidaridad de los republicanos españoles, al compartir los escasos víveres, evitando muertes, curando las heridas de los compañeros, o la simple camaradería que consiguió ocultar pruebas que después fueron imprescindibles en los juicios de Nürenberg y Dachau.

miércoles, 22 de abril de 2015

De lobos (divergentes) - Mercedes de Miguel & P. L. Salvador (2014)

De lobos (Divergentes) - Mercedes de Miguel & P.L. Salvador (2014)





Sinopsis

De lobos porque uno lo es y el otro lo intenta; (divergentes) porque no comparten las costumbres de sus respectivas especies. El humanismo enfrentado a una sociedad que no acepta la diferencia. La presión social cebándose en un alcalde que termina extraviándose. 

Una mirada a un sistema que te frustra, tuerce y corrompe. Y de fondo, Quebradillas, un pueblo serrano que -impotente- se va impregnando de progreso.



-----
Martín decidió un día recorrer el mundo. Una búsqueda incansable, pero sin prisas, para encontrar el cariño que su tía no supo darle desde que se quedó huérfano. Cuando encuentra su refugio en la montaña y las cosas esenciales para vivir en armonía, empiezan a sucederle una serie de hechos y emociones que de nuevo le harán plantearse la huida de los hombres.

"... ¡se marchó huyendo del mundo y ahora el mundo le persigue!"

Ilse, la otra protagonista de esta novela, abandona el triunfo conseguido como cantante de ópera, dejando atrás todo lo que le rodea e iniciando una nueva vida junto al alcalde de Quebradillas y un hijo alejado de su padre. Un pasado que le perseguirá hasta las últimas consecuencias.

Sus historias se entrelazan, fruto de la casualidad y la necesidad de encontrar ambos su lugar en la tierra: un niño que se pierde en el bosque, un alcalde con muchas ambiciones acostumbrado a conseguir todo lo que se propone, y dos seres que se merecen ser felices. Junto a ellos, Loki, un lobo que se confundirá con los humanos y que también busca el espacio que la nauraleza ha creado para él.

En este relato corto, escrito a cuatro manos, acude a nosotros una historia sencilla pero llena de armonía. Al menos, hasta que la trama se complica y nos empuja a sorprendernos con las divergencias de sus personajes. Un crímen que se elabora con maldad por la frustación personal del asesino, y unos motivos que se van enredando caprichosamente.

La proximidad de los actores, reflejo de la experiencia literaria de ambos autores, se ve reforzada con frases escritas a medias y una trama adaptada según la necesidad de narrar lo que podríamos denominar como un cuento moderno en el que el caballero rescata a la princesa atrapada en una fortaleza.

Un final de infarto acelera nuesto ritmo de lectura y nos regala emociones diferentes según avanzamos hacia la ultima página; es entonces, cuando realmente nos damos cuenta de los giros provocados y del universo tan pequeño en el que vivimos. Un universo creado por dos amantes de las letras.
-----


viernes, 2 de enero de 2015

Reto - En 2015 leemos el Quijote

Reto - En 2015 leemos el Quijote

Después de leer la primera parte del Quijote durante el año 2014 (podéis ver el resumen de los capítulos y mis impresiones aquí), qué mejor que continuar con la segunda a lo largo del año 2015 y completar el reto que nos propuso Laky en su blog.

Como los capítulos son en esta ocasión un total de LXXIV más prólogo, intentaré actualizar esta entrada cada cinco días aproximadamente.

Continúo con mi vieja edición de 1924 (Casa Editorial Calleja), con la obra completa e ilustraciones que acompañan a los textos, de la que de momento siguen aguantando sus hojas.
-----


Prólogo.- Al igual que inició Cervantes la primera parte, dedicando en aquella ocasión su obra al Duque de Béjar, en ésta, las primeras palabras van dedicadas al Conde de Lemos, a quién agradece y envía el manuscrito con la priesa de que le llegue antes que otra segunda parte de un tal Alonso Fernández de Avellaneda; del que se despacha muy a gusto y le envía unas cuantas recomendaciones.

Firma don Miguel: "De Madrid, último de Octubre de mil seiscientos quince".

En el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", seguramente serán incontables los nuevos datos sobre el autor y aparecerán nuevas referencias literarias con las que podremos disfrutar, tanto de él como de sus personajes don Quijote y Sancho Panza.

Advirtiéndonos el autor de que esta obra es la original y "es cortada del mismo artífice y del mesmo paño que la primera, y que en ella te doy a don Quijote dilatado, y, finalmente, muerto y sepultado..."; me dispongo a vivir y a desfacer nuevos entuertos.

I.- Descansa don Quijote tras su largo peregrinar y después de un mes de cuidados de la Ama y la sobrina aparecen el Cura y el Barbero a interesarse por él. De las nuevas que le traen le cuentan como el rey anda desplegando sus efectivos para combatir a los turcos, cosa que el hidalgo aprovecha para erigirse en consejero real y soñar en explicar al rey sus propósitos, como en siglos anteriores lo hiciesen otros afamados caballeros.

Los visitantes, temiéndose lo peor, intentan despejar de su cabeza las nuevas aventuras que empieza a componer y le narran un desafortunado cuento con el que consiguen que el Quijote se caliente la sesera y vuelva a su defensa a favor de los caballeros andantes y el bien que siempre hicieron a la humanidad.

Vuelve Cervantes por donde le habíamos dejado, aunque parece que nos presenta a un protagonista más maduro en su locura y más dispuesto en sus anhelos.

II.- Sancho va a visitar al hidalgo, pero Ama y sobrina no quieren dejarle entrar por culparle a él de los males que este padece. Entre unas cosas y otras, se cruzan algunas palabras que, si no es por la intervención de don Quijote dando paso a Sancho Panza, hubiesen podido llegar a mayores.

Cierto es que ellas le acusan de haber envenenado al loco, por ser un necio que le ha creido todo lo que le ha contado y por creerse realidad todas las fantasías y mentiras en torno a la ínsula prometida.

Y en verdad no les falta razón, pues como bien dicen Cura y Barbero: a la locura del caballero se le une la simplicidad del escudero.

Cervantes nos sigue preparando el camino de ésta su segunda entrega y presenta al bachiller Sansón Carrasco, que narrará lo que se dice de ambos en un manuscrito que leyó en Salamanca.

III.- El bachiller les habla de la fama que han cogido sus andanzas y aventuras, de los pasajes preferidos por los lectores, divididos entre los que recuerdan los molinos de viento o al buen Sancho volando por los aires, o de los que se preguntan qué paso en algunos episodios donde no se terminó de narrar lo que allí aconteció.

Cervantes realiza un repaso y vende al miso tiempo las grandezas de su primera parte, de la que se congratula, en boca del bachiller, de estar su obra traducida y reproducida en más de doce mil libros impresos, de ser el mejor entrenimiento para niños, jovenes y mayores, y de estar sus personajes en boca de todos, incluso Rocinante a quien nombran cuando se encuentran con algún rocín flaco con un "Allí va Rocinante".

IV.- A las preguntas del bachiller Sansón Carrasco responde Sancho con inteligencia, y así da cuenta a este de lo que realmente pasó cuando el gitano Ginés de Pasamonte le robo el asno y lo que hizo con los cien escudos que se encontró en la maleta de Sierra Morena. Convencido el bachiller y suponiendo una errata en el manuscrito donde se narran sus aventuras, promete hacer ver al autor de dicha imprenta los fallos para que los corrija.

De esta conversación pasan a hablar de unas justas por la fiesta de San Jorge y allí defiende Sancho a su valeroso señor y a su presencia a su lado como fiel escudero.

Parece que se anima Cervantes a dar más protagonismo a Sancho Panza y a darle más conversaciones que tan graciosas son como catedráticos parecen sus argumentos.

"Vengan más quijotadas; embista don Quijote y hable Sancho Panza, y sea lo que fuere que con eso nos contentamos".

V.- Mantienen una conversacion Sancho y su mujer, Teresa, con unos diálogos que parece ser otras personas quienes hablan por ellas. A Sancho, quizá por las palabras amables que le regaló el bachiller Sansón Carrasco, parece haberle cambiado el lenguaje. Donde antes metía patadas al diccionario y sus modales eran del todo bruscos, ahora resulta refinado, tanto que su mujer dice no entenderle.

Las notas del traductor, hablan de una autoría apócrifa en este capítulo. El cambio de las expresiones utilizadas por Sancho, parecen ciertamente escritas por otras manos. Si bien, me quedo con la idea de que Cervantes ha querido seguir el juego a la autoestima de Sancho y poner en él palabras que más pareciesen de don Quijote.

La conversación acerca del futuro de los hijos, Mari Sancha y Sancho, y de los cambios que contemplarán la familia cuando cumpla su sueño de gobernar una ínsula, no tiene desperdicio y me parece muy acertada, incluso para nuestros tiempos. En ella también se anuncia el comienzo de la tercera salida que caballero y escudero protagonizarán.

VI.- Si Sancho y Teresa discutieron, no iban a ser menos la Ama y sobrina de don Quijote, y mientras ellas intentan convencerle de que ceje en su empeño de nuevas aventuras y se quede recogido en su casa, él hace una defensa de todo aquello que significa ser caballero andante.

Dice el título del capítulo "... y es uno de los importantes capítulos de toda la historia"; a mí no me lo ha parecido, pero lo tendré en cuenta para volverlo a leer más adelante, por si hubiese en él alguna clave que ahora no me haya parecido de importancia.

VII.- El Ama, preocupada tras el encierro de Sancho con su señor, y por intuir que estos andaban preparando la tercera salida, va en busca del bachiller Sansón Carrasco para que les convenza de no salir a una nueva "ventura". Lo que ella no sospecha es que el bachiller recurre a los consejos del Cura y del Barbero, para después dirigirse a ver a nuestros amigos para, incluso, ofrecerse como acompañante de sus aventuras.

Un nuevo elogio al modo de hablar de Sancho marcan la partida que tendrá como primera parada la visita a la señora Duclcinea del Toboso.

De momento, seguimos con capítulos de parabienes, dirigidos a alabar el buen hacer del autor y a dar más protagonismo a Sancho

VIII.- Y arranca la tercera salida. Pero para que todo sea completo ha de pedir don Quijote licencia y bendiciones a Dulcinea del Toboso. Por el camino, hablan de triunfadores que tuvo la historia y así pasan la jornada hasta llegar la noche cuando entran en la gran ciudad del Toboso.

Episodio de trámite que muestra la erudición del autor, y que poco más aporta.

IX.- Aunque corto, quizás es este el más visual de los capítulos. Entrada la noche ambos se dirigen por las calles del Toboso en busca del palacio de Dulcinea. Sancho no sabe donde se haya, pues ya sabemos que nunca estuvo allí, y don Quijote se desespera ante las largas que le va dando el escudero. Pero un nuevo ingenio de Sancho hará que salve la situación de momento y engañe a medias a su señor.

De nuevo mantienen una conversación de la que sacar más de una sonrisa y una frase a la que por fin encuentro explicación y contexto, aunque seguiré atento por si vuelvo a encontrarla más adelante:

"-Con la iglesia hemos dado, Sancho". (Siempre he dicho esta frase como "con la iglesia hemos topado, amigo Sancho"; haciendo referencia a la imposibilidad de llegar más lejos en alguna cuestión por existir autoridad o institución que lo impide, y pensando que en el contexto del Quijote hacía alusión a la Iglesia).

X.- Sancho tira de imaginación al no poder localizar a Dulcinea, a sabiendas de que el encargo de don Quijote es totalmente imposible de realizar. Sale hacia El Toboso en su busca y en el camino se entretiene teniendo una excelente conversación consigo mismo. En ella, se plantea si no estará el más loco y más influenciado por los encantamientos que su señor. Y leyendo este capítulo, la verdad es que así parece, pues es él el que tiene que convencer de que la supuesta Dulcinea se acerca cabalgando en un precioso rocín, cuando lo cierto es que ha tenido que echar mano de la aparición por el camino de tres labradoras con las que intenta confundir a don Quijote.

Una narración muy poética que contrasta con los refranes de Sancho, y poco más. Tras el encuentro emprenden camino a Zaragoza.

XI.- Parece que don Quijote no se ha tragado el embuste de Sancho y no cree que hayan visto a Dulcinea, pero salvado por la campana aparecen unos comediantes subidos en un carro. A primeras ya está pensando en arremeter contra ellos pero su afinidad con las artes escénicas hace que todo termine en buenas palabras, hasta que uno de los personajes, vestido de Diablo, hace que Rocinante se asuste y deje a su jinete en el suelo. Aprovechando el descuido, el Diablo roba el rucio e imitando la escena anterior él también se cae. Ante el agravio deciden ir tras ellos y de nuevo le toca a Sancho meterse solo en el fregao y ser recibido a pedradas.

Una aventura más a las que ya nos tenían desacostumbrados, pero que seguro que da pie a más, en el largo camino que aún les queda.

XII.- Saliendo sin perjuicio para sus costillas del anterior encuentro, ambos se disponen a pasar noche bajo unos frondosos árboles que les den cobijo. Allí hablan de la vida de los artistas y los comparan con la vida misma, donde cada cual tiene su papel, hasta terminada la obra representada o por llegada la muerte. Hablan también de la amistad y la extienden a la que se procesan Rocinante y rucio.

Llegado al mismo lugar que ellos otro caballero andante y enamorado, deciden separarse; amos por un lado para que se cuenten sus tristes historias; escuderos por el otro, dando rienda suelta al coloquio que mantendrán en el siguiente capítulo.

A destacar de nuevo, los grandes elogios y las buenas palabras que Sancho va teniendo gracias a Cervantes y a la siembra, que según él, ha hecho don Quijote en su cabeza.

"... quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiercol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído..."

XIII.- Y aquí se encuentran los dos escuderos, compartiendo una empanada y una bota de vino de Ciudad Real, mientras se cuentan como es eso de vivir con sus respectivos caballeros. Al escucharlos, parece que estemos frente a personajes con más cultura, pues las palabras y frases que acompañan sus relatos están llenas de madurez; quizá, la impuesta por tanto tiempo con sus señores y el aprendizaje recibido.

Sin querer ser repetitivo, quiero volver a remarcar aquí el cambio y protagonismo que tiene Sancho en esta segunda entrega del Quijote.

XIV.- Dormidos quedaron los escuderos y es turno ahora de comentar la conversación de los caballeros. Es el Caballero del Bosque quien narra sus aventuras y como ha vencido a todos los caballeros del reino, en beneficio y gracia de su señora Casildea de Vandalia, incluso se atreve a contar que se alzó con la victoria en su enfrentamiento con el valeroso don Quijote. Al oírle, y no queriendo contradecirle, intenta convencerle de que eso no es posible; pero ya sabemos como acaban estas cosas.

Entre los cuatro se inicia una pelea que termina con un final inesperado, y en la que por arte del encantamiento aparece el bachiller Sansón Carrasco; y hasta aquí os cuento para que no pierda interés lo que aquí se cuenta.

Curioso es el cambio de "Caballero del Bosque" a "Caballero de los Espejos" que varía a lo largo del capítulo, no sé si es una más de las erratas de la época o tiene otro significado que más adelante se nos descubra.

XV.- Breve capítulo de apenas 2 páginas, en el que se relata quién era y qué trama se había fabricado a espaldas de don Quijote para hacerle volver a su hacienda y tenerlo encerrado allí por una buena temporada. Aunque os podéis imaginar quienes andan detrás del engaño, os dejo el suspense para que leáis este capítulo, en el que ya se nos advierte que volverán a encontrarse con "El Caballero de los Espejos".

XVI.- La duda de la verdadera identidad del "Caballero de los Espejos" y su escudero, parece ser reuelta en primera instancia por nuestros amigos, aunque, como siempre, don Quijote quiere ver más allá y vuelve a pensar en los encatamientos que le persiguen, y no da su brazo a torcer poniendo la certeza del nombre de quien se ha querido batir con él en duelo de espadas y mamporros; pues no llega a comprender el porqué de ser su estimado amigo, el bachiller Sansón Carrasco, quien se escondía detrás de aquél disfraz.

En esto conversan por el camino, cuando se encuentran con un hidalgo de buen porte con el que las palabras se vuelven más literarias y disertan acerca de la poesía y de los grandes poetas; además de aprovechar Cervantes para sacar pecho por su magna obra y de la cultura a la que nos tiene ya acostumbrados en boca de don Quijote.

XVII.- En esta ocasión osará don Quijote desafiar a un león, pidiéndole a su cuidador que le abra la jaula para batirse con él. Sus compañeros, no consiguiendo convencerle de su nueva locura, deciden alejarse. Pero cual es su sorpresa cuando acuden a la llamada victoriosa del loco aventurero, que esta vez, más cuerdo que nunca, no ha visto encantamientos y ha demostrado todo su valor, aunque no me extrañaría que más adelante nos contase como supo que tenía la victoria asegurada y el porqué de atreverse en su desafío.

Vuelve Cervantes a apostar por la imaginación, alejarse de la cultura y sorprendernos con un toque de humor en el que Sancho y unos requesones, comprados a unos pastores cercanos, tienen todo el protagonismo; si bien, las cosas se le tuercen y tiene que recurrir a los encantamientos para defenderse y evitar así los palos de su señor.

XVIII.- Al final de su aventura anterior hicieron buenas migas con el hidalgo, al que llamaba "El Caballero del Verde Gabán", el cual les invita a su casa para presentarles a su familia. Su mujer Cristina y su hijo Lorenzo les reciben con buen entusiasmo, y allí residen durante unos días, lo que aprovecha don Diego de Miranda para que su hijo investigue acerca de la locura de don Quijote.

El Poeta Lorenzo y el Caballero Andante, miden sus palabras como si de ciencia ambas se tratasen; donde uno pone poesía el otro habla de nobleza, compromiso y aventuras, y estableciendo que ambas se basan en lo mismo y al mismo punto quieren llegar, determinan que el joven poeta llegará lejos en su aprendizaje y que el caballero andante está más cuerdo de lo que podían pensar y sus razones bien valen las desventuras que protagoniza.

Un relato amable para don Quijote que se despide para encaminarse al nacimiento y manantiales de las siete lagunas de Ruidera. Y unos días de descanso para el pobre Sancho que deja la casa con pena pero con las alforjas llenas, pues nunca se sabe de la estrechez que encontrará de nuevo, ni cuando volverán sus huesos a estar tan bien cuidados.

XIX.- Camino de Toledo se encuentran con dos clérigos estudiantes que se dirigen a la boda de dos jovenes enamorados, en su compañía les narran la historia de sus amores, así como otras ciencias de la espada. Tanto, que para demostrarles su uso se baten en duelo con don Quijote convertido en arbitro de la contienda. La pelea no va a más y ambos firman la paz con un abrazo, continuando su viaje para celebrar el acontecimiento al que también han sido invitados el caballero y su escudero.

XX.- La noche la pasan en los campos cercanos a donde horas después se celebrará la boda, con sus festejos y gran comida. Al despertar, don Quijote se queja del buen dormir que tiene Sancho, alejado de las preocupaciones que él dice tener con su peregrinar, y lo comprueba con la primera palabra que pronuncia el escudero al oler los guisos y las carnes que en la distancia se están preparando. Siguiendo su rastro llegan al campamento y cada uno actúa según sus prioridades y gustos; mientras don Quijote observa a los jinetes, escuchas los versos o se deleita con los bailes, Sancho se acerca a las ollas y consigue saciar su inestimable y voraz apetito.

Un capítulo que por sí solo dibuja a la perfección a los dos personajes. El grabado de mi edición, con un Sancho sentando en el suelo, cara de satisfación, cazuela grande entre las piernas agarrada con una mano mientras que con la otra  se lleva un muslo de pollo a la boca; no tiene precio.

XXI.- Y llegan los novios. Pero antes de ser desposados llega al encuentro un tercer personaje que, mediante un engaño, conseguirá cambiar el rumbo de aquella mañana y en la que don Quijote volverá a empuñar su lanza poniendo cordura entre los asistentes.

Se pone fin a este episodió que tiene como protagonistas a Camacho, Quiteria y Basilio, y a una historia de las que seguro abundaron en otros tiempos, por querer los padres casar a sus hijas con quien tenía más posibles y no con aquellos que sus amores preferían.

Los textos siguen enriqueciendo la novela y la diversidad de nuevas aventuras me han vuelto a enganchar a su lectura.

XXII.- Acompañando al nuevo matrimonio acudieron con ellos a festejar durante tres días y donde fueron agasajados por haber mediado en el favor de su unión. En esas tierras se encontraban las lagunas de Ruidera, en la boca de la cueva de Montesinos, adonde les acompañó un licenciado como guía.

Estas son otras de las licencias de Cervantes para, por un lado engrandecer los parajes de La Mancha y por otro reflejar en esta obra su gusto por la obra de Ovidio, que tuvo su mayor auge en el siglo XVI. De hecho no es la primera vez que aparece, alargando así el título para sí dado de "Ovidio español"; aprovechando la figura del estudiante que les guía y poniendo en él la autoría de algunos libros, se entretienen en animada charla que desvaría con las preguntas de Sancho.

De la visita en solitario a la cueva, vuelve don Quijote con nuevos cuentos, fantasías o alucinaciones, que contará más adelante.

XXIII.- Cuenta don Quijote, que durante los 3 días con sus noches en los que permaneció en la cueva, le dio la bienvenida el propio Montesinos, quien le narró la historia del encantamiento que el mago Merlín le había hecho junto a Durandarte, Belerma, Ruidera y sus hijas, a quienes había convertido en lagunas.

Sancho y el estudiante no pueden creer que en la hora escasa que ha estado en la cueva le hayan ocurrido tantas cosas como cuenta, y para mal mayor comprueban que ha vuelto a perder el juicio.

Un cuento de lo más imaginativo y provechoso que nos devuelve un Cervantes, o un Quijote, descriptivo y de vuelta a capítulos de la primera parte donde era más habitual su locura y su fantasía; o como él prefiere decir, encantamientos.

XXIV.- Capítulo de tránsito en el que por un lado se pone en duda la historia anteriormente narrada por don Quijote y por otro se ensalzan, por parte del estudiante, algunas de las frases y comentarios que se pusieron en boca de Montesinos y Durandarte; porque lo sorprendente fue que aunque muerto estaba también habló. La aparición de un muchacho, que lo deja todo para irse a servir en el ejercito de las armas, da pie a otra de las exquisitas proclamas del autor. Al tiempo que Sancho se desespera de nuevo con los disparates imposibles de la Cueva de Montesinos y el recuerdo de las bodas de Camacho por la abundancia, y que tan alejado queda ahora de su estómago.

XXV.- De nuevo pasan la noche en una venta, donde su dueño les regala la aventura que sus paisanos tuvieron cuando salieron en busca de un asno perdido. Para llamar su atención y saber en que lugar se encontraba, utilizaron la inigualable técnica de rebuznar; tan bien lo hacían que siempre hallaron respuesta. Lo que no imaginaron cuando siguieron el rastro del buzno de respuesta era que otro vecino fuese el origen de ellos. Iniciándose desde entonces, entre bromas y disputas con los pueblos vecinos, las jornadas dedicadas a ver quén rebuznaba mejor.

Me ha hecho gracia este capítulo y me ha recordado veranos en ese pueblo de Ávila que tanto nombro y que tan parejo está con el Quijote, el mal llamado apócrifo o Quijote de Avellaneda.

Continúa el humor, y ésta vez de mano de un titiritero que dice llevar consigo un mono que le habla repondiendo a las preguntas de los presentes. Las dudas de su negocio dan para unas buenas conversaciones, y nos deja en boca de don Quijote la ya famosa frase que dice:

"... que el que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho".

Un episodio divertido que tiene su continuación con la representación que se hace de un retablo que también lleva Pedro el titiritero.

XXVI.- Es el turno del mozo de don Pedro para, con una vara en la mano, ir señalando las escenas que se representan en el retablo. Mientras va narrando las mismas, don Quijote le recrimina el irse por las ramas y no centrarse en en la historia qe a él le parece tan interesante.

Tan metido está en lo que cuenta el mozo, que se cree en justicia ser el único con derecho a defender lo que allí está ocurriendo, por lo que toma cartas en el asunto, arremete contra el retablo y lo deja todo destrozado. Como es de suponer la historia no acaba aquí y don Pedro no se conformará hasta ver el último real que le compense, incluso el necesario para rescatar a su mono que escapó al tiempo que comenzaba la furia de don Quijote.

El ingenio de Cervantes para construir tramas parece no tener fin y nos regala otro cuento acompañado de una nueva locura, o encantamiento, de su protagnista.

XXVII.- Tras una breve introducción, en la que se nos dará a conocer la verdadera identidad del titiritero y el engaño que con el mono hacía, se nos recordará el asunto del robo del rucio de Sancho Panza y que fue de Gines de Pasamonte.

Cercanos a Zaragoza se vuelven a meter en un nuevo suceso, esta vez creyendo ver una disputa por el tema de los famosos rebuznos. Un grupo de hombres armados que se iban a enfrentar a los de otro pueblo y que portaban un banderín con un asno, de ahí la confusión que dió pie a una mediación de don Quijote que prestaron todos con mucha atención, pero Sancho, queriendo ensalzar la charla de su señor, quiso aportar de su mano y cambiando el lenguaje terminó su discurso con un rebuzno.

Ni decir tiene como terminó esta aventura, apaleados y corridos.

Para nuestro disfrute, se suelta Sancho con un discurso, aunque esta vez las consecuencias no son tan positivas; aunque eso sí, seguimos divirtiéndonos.

XXVIII.- Don Quijote en retirada, que no huida, y Sancho recibiendo palos por todos los lados, intenatndo escapar con su rucio en busca del insigne caballero. Sancho le recrimina el haberle dejado en la estacada, nunca mejor dicho, y estar harto de tanto golpe y manteo, del poco comer con el que se sustentan y el mal dormir a cielo abierto, de los pocos pagos y de faltar a sus promesas.

Don Quijote le da la vuelta a la tortilla y le hace ver que la culpa ha sido sólo suya por haber rebuznado de tal manera, por haberse metido en una conversación a la que no fue invitado y no haber sabido mediar con aquel pequeño ejercito.

Otro capítulo en el que Sancho saca su caracter y sus pensamientos se convierten en acertadas palabras que no causan el efecto deseado, pero que seguro que le han dejado más tranquilo y menos dolorido mientras se desahogaba. Al lector nos vuelve a conquistar con su sencilla forma de ver la vida, con los diálogos que sólo Cervantes sabe crear para él.

XXIX.- Por fín llegan al río Ebro, donde encuentran una barca con la que ambos emprenden camino para socorrer a algún caballero o persona que precise de su ayuda. Sancho, entre la tristeza por abandonar a su rucio, el miedo a navegar y la preocupación por saber que les deparará el nuevo encantamiento de don Quijote, hace lo que su amo manda y calla por precaución.

El nuevo castillo, molino para más señas, que encuentran, no tienea nadie encerrado, más bien a unos campesinos de molienda que sin dejarse amedrentar acaban con ambos en el agua.

Sin más, terminan esta aventura con el bolsillo más vacío al pagar los desperfectos de la barca y con unos pescadores que todavía deben estar pensando si es verdad o imaginación lo que han vivido.

XXX.- Continúan su marcha hacia Zaragoza, sin cruzar una palabra, cuando se encuentran con una dama con su séquito, bien vestida y con un halcón en su mano. A la vista de la cazadora, don Quijote envía a Sancho para que le ofrezca sus respetos, advirtiéndole del cuidado que tiene que poner en sus palabras. Y vaya si lo tiene, pues parece el mismo don Quijote la presentación que de ellos hace el escudero.

Los duques, que tal era su linaje, no dudan en hacerse acompañar por ellos, pues conocen tanto sus aventuras como la gracia de Sancho.

Después de los palos anteriores, le toca a Sancho ser alabado por la duquesa, y así, se encaminan hacía el castillo donde son acogidos, como se verá en los sucesivos episodios.

XXXI.- Llegando a la casa de los marqueses, se asombran ante el recibimiento que les hacen, pues le hacen sentirse como verdadero caballero y no un personaje fruto de sus fantasías.

Sancho, preocupado por el bienestar de su rucio, entabla una conversación con una mujer que termina en un mal entendido y en la que todos participan para mediar.

Ambos, con sus distintos modos de ver la vida y de disfrutar el momento que estaban viviendo con los marqueses, se disponen a disfrutar de una comida en la que don Quijote es obligado a presidir, situación que aprovecha Sancho para contar una de sus múltiples anécdotas que tanto gustan a la marquesa.

Sancho se convierte de nuevo en el centro de atención del lector, dejando a don Quijote en un segundo plano; el humor y sencillez de uno contrastan con la seriedad del otro.

XXXII.- Tras la comida, el eclesiástico que había compartido mesa junto a los marqueses y don Quijote, le recriminó sus creencias en caballeros y mundos de fantasía en los que vivía y que no conseguían otra cosa que ser el hazmereir de cuantos salían a su paso, habiéndose convertido en el disfrute de la risa para gente corriente e incluso para la burguesía.

Don Quijote, ofendido, tiene que controlarse y es la marquesa quien llevándole aparte le pide le hable de su Dulcinea y que si es capaz la describa.

En alabanzas a su amada parece terminar el capítulo cuando aparecen las criadas a lavarle las barbas a don Quijote y cambia el sentido de la narración, pasando ahora a momentos divertidos en los que no podía faltar Sancho.

Se recrea Cervantes en las distintas narrativas dando un perfil diferente a sus dos personajes principales y consiguiendo crear el clima de lo visual con las escenas tan logradas que tan bien nos tiene acostumbrados.

XXXIII.- Después de haberse lavado todos las barbas es el momento de la siesta, para todos menos para Sancho, que a petición de la duquesa se encierra con ella y con otras damas en una salita donde da rienda suelta a las preguntas que sobre el libro primero le inquietan. De esta manera le pregunta a Sancho sobre la verdad del encantamiento de Dulcinea y la mentira que contó a don Quijote cuando dijo verla. Sancho no deja pasar la oportunidad de decir todo lo que piensa de su señor, que va desde loco a mentecato. Y así pasan la tarde en amena conversación, en la que Sancho habla y las damas escuchan.

Sancho cobra todo el protagonismo en este capítulo y sale a relucir su ansiada ínsula, la cual conseguira de manos de don Quijote o por ofrecimiento del duque.

La duquesa, divertida, le cuenta a su marido lo que Sancho contó y entre los dos deciden burlar a don Quijote para que ésta figurase en su nuevo libro de aventuras.

XXXIV.- Los duques inician su enredo con una cacería en la que el jabalí y Sancho subido a un árbol son el centro de la misma. Sancho poco convencido del arte de la caza tira de sus refranes para negarse a proceder de tal forma cuando sea gobernador.

El plan sigue su curso y al sonido de tambores y arcabuces aparece el portador de noticias de Montesinos que busca a don Quijote para liberar a doña Dulcinea de su encantamiento.

Un episodio que prepara el siguiente y en el que Sancho con la mosca tras la oreja presume de que nada malo puede suceder cuando hay música en el ambiente, que más invita a festividad que a batalla.

XXXV.- A la música le acompaña un carro en el que llegan Merlín y Dulcinea, tras las presentaciones se le solicita a Sancho que se de tres mil trescientos azotes para romper el encantamiento, a lo que Sancho se niega.

Los duques en el arte de convencerle con su farsa, don Quijote apelando a su condición, y el personaje que simula ser Dulcinea sacándole las vergüenzas; pero Sancho es mucho Sancho y sólo con el peligro de quedarse sin su ínsula acepta, aunque como veréis quienes os acerquéis a este capítulo, a su manera.

Sancho de nuevo vuelve a maravillar con esa sabiduría escondida a la que tan buen provecho sabe sacar y Cervantes demuestra que cuando se pone a inventar trastadas para Sancho y divertimento con sus frases sabe conseguirlo.

XXXVI.- Capítulo que tiene por un lado la carta que Sancho escribe a su mujer y a la que todos hacen comentarios y por otro la presencia de Trifaldín de la barba blanca, escudero de la condesa Trifaldi, y que requiere los servicios de don Quijote para socorrer a su dama; otra de las chanzas de los duques y que tiene su continuación en el XXXVI.- con la presencia de la dueña Dolorida, como así llaman a la condesa.


XXXVII.- La llegada de la dueña Dolorida hace de prólogo de lo que a continuación se nos va a narrar, mostrando a un Sancho muy en su puesto de fururo gobernador de una ínsula y tomando partido en las decisiones que corresponden a los duques.

XXXVIII.- Acompañada de sus doce dueñas, la condesa Trifaldi, doña Dolorida, expone su presencia y la necesidad de los servicios del caballero y su escudero, cuya fama les precede y sin ellos no podría resolver su problema.

Ella se enrolla, Sancho se desespera  y don Quijote se ofrece.

XXXIX.- Al fin les cuenta una fábula, en la que el gigante Malambruno convierte en figuras de metal a los amantes de su historia, culpa a la dueña de lo ocurrido y hace florecer barbas a las dueñas.

Un nuevo engaño para nuestros amigos, disfrazado de encantamiento, y una nueva broma de los duques que a escondidas rien las ocurrencias de la Trifaldi y su escudero.

XL.- Para romper el encantamiento, Malambruno enviará a don Quijote un caballo de madera, con el que podrá volar sin sentir que lo hace y dirigiéndose a cualquier parte del mundo, deshaciendo así el embrujo y dejando a las dueñas libres de sus barbas.

Sancho, gracioso, se niega a viajar con su amo, para lo que expone todo tipo de excusas. Y es, en estos párrafos, donde podemos volver a reir con sus ocurrencias. Y con una curiosa frase cuya palabra se usaba para decir "ay".

"...que si entra el calor y estas nuestras barbas duran, ¡guay de nuestra aventura!"

XLI.- A la hora convenida aparece el caballo de Malambruno. Sancho convencido de mala manera se monta junto a don Quijote, ambos con los ojos vendados se disponen a volar para cumplir su aventura.

La trama que monta Cervantes en este capítulo, y la burla que los duques han planeado, sale a la perfección. El relato nos devuelve a las aventuras disparatadas a las que ya nos tenía desacostumbrados, pero mantiene fiel el espíritu del nuevo Sancho, que metido en su papel dice haber visto a sus cabritillas.

"Sancho, pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo, yo quiero que vos me creáis a mí lo que vi en la cueva de Montesinos. Y no os digo más".

XLII.- Los duques siguen forzando la burla y es el turno de darle la ínsula a Sancho, para lo cual le visten mitad letrado mitad militar, pues ambas, le dicem son las disciplinas con las que tendrá que impartir justicia y defender lo suyo, y a los suyos, de los ataques de los codiciosos.

Don Quijote por su parte le instruye sobre la humildad con la que tiene que desempeñar su cargo y le da consejos para cumplir su cometido; con estos parece querer establecer Cervantes las que deberían ser leyes de igualdad para toda la humanidad.

XLIII.- Pero es aquí donde continúa desgranando las pequeñas cosas de las que tiene que huir, su comportamiento, su presencia y sobre todo, dejar de una vez por todas de soltar tantos refranes sin sentido e inoportunamente, pues no sea que se vuelvan en su contra.

De la seriedad del capítulo anterior pasamos a un divertido debate, en el que ambos exponen sus criterios y como no, don Quijote se desespera. Como ya nos tiene acostumbrados don Miguel, sus distintos tipos de narración y sus diálogos hacen que este episodio tenga un especial significado en el conjunto de estas aventuras.


XLIV.- Sancho va en busca de tomar posesión de la ínsula y don Quijote se queda triste y abatido. Le extraña y ni las dulces palabras de la duquesa le cambian el ánimo. Retirándose a su alcoba y sin poder conciliar el sueño, escucha bajo su ventana como dos mujeres tocan el arpa y le dedican  unos versos con palabras de enamorada. A don Quijote, el recuerdo de Dulcinea y la soledad de verse sin Sancho, le invitan a la reflexión.

La narración muestra a la perfección la tristeza del hidalgo y marca un descanso para, en lo siguiente, acudir a las aventuras que protagonizará Sancho.


XLV.- Sancho toma posesión de su ínsula, Barataria lleva por nombre y allí le recibes sus pobladores. Las reglas ante la toma de posesión le hacen pasar una prueba para ver si sus nuevos vecinos le respetan o le detestan. Ante él acuden algunos con sus disputas y tiene que poner orden y hacer justicia. 

Para asombro de todos sale bien parado de todas ellas, pues ya conocemos como se las gasta Sancho. Si se querían reir del pobre escudero con el engaño de la ínsula, se quedaron con las ganas sorprendidos por sus respuestas; y nosotros divertidos con este relato.

XLVI.- Mientras tando don Quijote se dispone a dar una serenata, laud en mano, a la doncella enamorada Altisidora. Los duques le preparan otra broma, esta vez con cencerros y gatos que por el estruendo ocasionado piensa nuestro hidalgo que le atacan mil endemoniados. Y ya sabemos como acaban estas cosas, don Quijote espada en mano y un gato clavándole las uñas en el rostro.

Como dice el final del episodio, dejemosle en la cama y volvamos con las andanzas de Sancho Panza y su gracioso gobierno.

XLVII.- Es la hora de satisfacer el estómago y la mejor hora para Sancho, pero con lo que no cuenta es con los impedimentos que le pone un médico que le asiste por ser gobernador. A cada plato que intentar hincarle el diente, el médico lo aparta con una vara y los sirvientes se lo llevan; dice velar por su salud y que los alimentos que le han servido no son buenos.

Os podéis imaginar que Sancho le manda encerrar, pero una carta del duque le vuelve a interrumpir su almuerzo: la amenaza de una banda de delincuentes que incluso pueden envenenarle la comida.

Es su primer día como gobernador y la burla está repleta de situaciones para llevarnos a la risa, aunque alguno de los actores de esta farsa ve peligrar sus huesos por los enfados de Sancho.

XLVIII.- Pero volvamos con don Quijote. En su larga estancia en cama recibe la visita de la señora doña Rodríguez, la dueña de honor de la duquesa, a tan altas horas que le previene de que sus intenciones no pueden ser correspondidas tal es su amor por la bella Dulcinea.

Aclarada la confusión le relata sus pesares por el agravio que recibe su hija y le pide que intermedie con el duque. Pero al final todo queda en una extraña sensación de haberle parecido un sueño por las fiebres, aunque el narrador ya nos avisa de que continuará este capítulo más adelante.

Un descanso después de varios episodios divertidos y que abren nuevas aventuras para el hidalgo y quién sabe si para Sancho Panza.

XLIX.- Sancho panza sale de ronda por su ínsula y por sus calles se va encontrando con todo tipo de gente a los que va pidiendo cuentas de lo que hacen y a dónde se dirigen, imparte justicia, escucha historias y habla como si fuese otro en el que habita en su piel desde que es gobernador. Tanto que los escribanos y el médico que le acompañan en esta aventura se sienten atraidos y respetuosos por el cambio del escudero.

Y es verdad, Sancho parece otro en esta segunda parte y con esta aventura parece haberse transformado un poco más. Una pena que estén a punto de acabarse los episodios de la ínsula y la farsa hurdida por los duques.

L.- Aclarado el misterioso suceso que terminó con la paliza recibida por la señora doña Rodríguez, la duquesa envía un paje a casa de Teresa Panza y Sanchica con el fin de llevarles unas cartas y unos regalos de Sancho, como también de su parte. En ella les habla de lo grata que es la amistad con el nuevo gobernador de la ínsula Barataria. El revuelo que montan en el pueblo llega a oídos del cura, que puesto al corriente duda mucho que todo lo que le cuentan no sea otro encantamiento de don Quijote.

Destaca en el habla de Teresa Panza y Sanchica el mismo gusto por los refranes, un asunto de familia dicen el paje y el cura. Y es cierto, parece estar escuchando al mismo Sancho enredándose con sus palabras; pero eso sí, con la misma gracia a la que nos tiene acostumbrados.

LI.- Los progresos de Sancho son tantos en su ínsula que ya los conocen como "Las constituciones del gran gobernador Sancho Panza". Para todo tiene remedio por mucho que el dilema que se le presenta sea dificultoso. Aplica los consejos que le diera don Quijote antes de partir y así consigue mostrarse justo con todo el mundo, aunque cuando tiene que ponerse serio también lo hace, no deaprovechando la ocasión para desterrar por una temporada a todo aquel que no cumple con sus normas de convivencia.

Son muchas las frases que encierra este capítulo. En cartas que se envían don Quijote y Sancho Panza, se reflejan  algunas que bien podrían ser normas de buenas costumbres en nuestros días, y otras que dan ejemplo de cómo se debe gobernar.

Sancho no está del todo contento, pues aunque el cargo de gobernador le gusta es el escaso disfrute de las comidas impuestas por el doctor Pedro Recio lo que no le convence, pues él había pensado más en disfrutar de más comidas calientes y bebidas frías. Pero la broma debe incluir también este castigo y no sería de extrañar que en cualquier momento dejase todo de lado para poder darse un buen banquete.

LII.- A don Quijote le reclama la señora doña Rodríguez para que haga justicia con el mozo que no quiere casarse con su hija, los duques reconociendo en ella a la dueña Dolorida no saben si se trata del mismo juego en el que están todos compinchados o es fruto también de un encantamiento. El enredo y las risas van en aumento con las cartas que Teresa Panza envía a la duquesa y a Sancho y en las que narra el alborozo en el que se encuentra y las ganas de viajar para estar junto a él.

Los distintos lenguajes usados en las cartas y los disparates que hay en ellas son dignos de un sainete, como bien sabe poner en escena Cervantes.

LIII.- Después de los diez días de gobierno Sancho deja la ínsula, por ver que no está hecho para él el cargo que se le regaló y porque verdaderamente echa de menos a su rucio, su libertad, su azada y sus cabras. Y porque sabe que mejor que con su familia y su hidalgo caballero no va a estar mejor en mingún otro sitio.

Un Sancho más maduro en sus razonamientos inicia la parte final de estas aventuras, en las que doy por seguro que volveremos a encontrarnos con su desparpajo y sus sabias, aunque alocadas, palabras.

LIV.- En su camino de vuelta, para encontrarse con los duques y su señor don Quijote, Sancho se encuentra con su vecino Ricote que tuvo que abandonar su pueblo, acatando la ley que hizo el rey para expulsar a los moros de la península. 

Cervante da aquí un repaso a las gentes que tuvieron que dejar su casa aun habiendo nacido en ella y teniendo todo el derecho a ello. Arremete contra tal injusticia y deja que ambos vecinos se cuenten su peregrinar.

Sancho vuelve a declamar contra el poco beneficio y mucho riesgo de ser gobernador y del hambre que ha pasado por culpa del docrtor Pedro Recio.

LV.- Las aventuras no cesan para Sancho y tras haberse entretenido más de la cuenta conversando con su vecino tuvo que hacer noche en una cueva. Con tan mala suerte que cayó junto a su rucio al fondo de ella y quedo atrapado a oscuras y sin salida a la vista. Pero quiso la providencia que don Quijote, que había salida para otros menesteres que acontecerán más adelante, oyera sus quejidos y le socorriera.

De vuelta al castillo rinde cuentas a los duques de sus días como gobernador y de los motivos que le han hecho abandonar la ínsula.

Un cambio de registro más narrativo y textos que transmiten tristeza en la figura de Sancho, se mezclan con lo que puede acontecer ahora que los dos amigos se encuentran juntos de nuevo.

LVI.- Y para alegrar este encuentro Cervantes nos regala un duelo a caballo y lanza, en el que el honor de la hija de la doña Rodríguez está en juego. Si el contrincante de don Quijote pierde se habrá de casar con la joven, si gana quedará en libertad. En ambos casos nuestro caballero habrá cumplido con la promesa que dio, sin saber los duques si era cierta o formaba parte de la trama que entre todos habían ideado como broma.

LVII.- Después de una temporada ociosa en el castillo de los duques, se despiden de todos poniendo camino a Zaragoza, pero antes de partir escuchan los reproches de la enamorada Altisidora, que con mucha gracia culpa a don Quijote de haberle robado unas ligas y tocadores.

Sin duda, Cervantes sabe cerrar un episodio tan extenso de la mejor manera posible, con humor.

LVIII.- Disfrutan de su ansiada libertad y de la conversación de cuanto han vivido en los últimos días cuando se les aparecen dos bellas doncellas que les invitan a conocer a un grupo de gente. Entre su discurso de agradecimiento se meten las réplicas de Sancho, don Quijote se enfada y en un ataque de locura empieza a hacer de las suyas. Quiere el destino que aparezca una manada de toros que iban a ser lidiados y terminen con los huesos en el suelo. 

Da gusto reencontrarse con las desventuras típicas del Quijote después de tantos capítulos y con esas palabras suyas que todo lo ensalzan, aunque como siempre son los refranes mal dichos de Sancho quien se lleva la palma en la conversación.

LIX.- Camino de Zaragoza encontramos a un don Quijote desanimado y a un Sancho que no ve la hora de darle gusto al estómago. Así llegan a una venta donde conocen a unos caballeros que están leyendo la segunda parte del Quijote, concebida por un escritor aragonés. Después de saber lo que en ella narra jura buscarle para batirse en duelo con él.

Cervantes aprovecha para poner de vuelta y media al escritor, al que cataloga de "historiador moderno".

LX.- Don Quijote piensa que sus males están ocasionados por la desvergüenza de Sancho al no haberse aplicado los azotes de su penitencia, y como ve que el escudero no tiene intención de cumplir con ella se dispone a solucionarlo siendo él quien se los aplique. Ambos se pelean y todo queda en una nueva promesa.

Tras este suceso son asaltados por un grupo de bandoleros encabezados por Roque Guinart y se ven envueltos en una aventura acompañando a una joven que ha disparado a su futuro marido.


Una historia de bandoleros, muy frecuentes en la Barcelona de la época, y un posible homenaje a ellos dadas las amistades y simpatías que tenía Cervantes con quienes habían sufrido sus mismas aventuras, y en los que veía grandes similitudes con su caballero andante.


LXI.- Guiados y protegidos por los bandoleros llegan a Barcelona y contemplan por primera vez en su vida el mar. Allí también encuentran el sonido de la artillería desde el mar y la respuesta de los ciudadanos desde las murallas y la playa. Así son recibidos en su nueva aventura por los seguidores y amigos de Roque Guinart.

LXII.- Alojados en la casa de don Antonio Moreno son agasajados por los vecinos interesados por sus andanzas. Mientras Sancho vive a cuerpo de rey, como ya lo hiciera en los episodios de las bodas de Camacho o en el castillo del Duque, y da rienda suelta a su imaginación y buen manejo de la oratoria; don Quijote se pasea para que todo el mundo pueda conocerle, ayudado, eso sí, por un cartel donde se anunciaba "Éste es don Quijote de la Mancha".

El capítulo pasa, entre un curioso busto que responde a cuanto se le pregunta, una farsa preparada por don Antonio para su entretinimiento, y una visita que realizan a una imprenta, en la que, como no puede faltar, Cervantes vuelve a arremeter contra la impresión de la Segunda parte del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha escrita por un vecino de Tordesillas. 

LXIII.- En su estancia, visitan las galeras y embarcados en una de ellas se hacen a la mar, donde, tras la impresión que se lleva Sancho al comprobar que los remos se movían a golpe de latigazos sobre los cuerpos desnudos de unos infelices, tienen la fortuna de perseguir un barco pirata tripulado por turcos.

En su abordaje descubren el disfraz de una mujer morisca quien les relata una historia de la que don Quijote y Sancho darán fe, al conocer al padre de la criatura; y tras la cual se verán comprometidos a poner a salvo la vida de un hombre cautivo por el rey de Argel.

Relata aquí Cervantes sucesos que seguro conoció bien durante su largo cautiverio y que ponen de manifiesto la gran documentación que tuvo de primerísima mano, conocimientos que aprovecha en más de una ocasión a lo largo de estas sus aventuras.

LXIV.- Como reza en la entrada de este capítulo esta aventura es la que más pesadumbre dió a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido, y no es para menos, porque en un paseo por la playa se le acerca un jinete que dice llamarse el Caballero de la Blanca Luna, quien le reta. El castigo para el perdedor será renunciar sobre la belleza de su amada y retirarse durante un tiempo. El desenlace no os lo cuento, pero si diré que en lo siguiente conoceremos quien se encuentra bajo su disfraz.

LXV.- El Caballero de la Blanca Luna se deshace de su disfraz y aparece confesando a Antonio Moreno ser también él quien se esconde tras la apariencia del Caballero de los Espejos. Para más señas de su identidad el lector ya habrá caído en la cuenta de que el bachiller Sansón Carrasco, en su empeño de enderezar a don Quijote y hacerle volver a su retiro, es el verdadero nombre a quien hay que atribuir los últimos duelos. Tras su confesión y el mensaje de haber arribado a puerto Ricote y su hija, queda don Quijote libre de viajar a Berbería, abandonando Barcelona.

LXVI.-  Afligidos por la marcha, vuelven las conversaciones en el camino y una nueva disputa que han de resolver, y en la que Sancho demuestra grandes dotes de personaje justo, ante el asombro de quienes les solicitaron justicia. No así don Quijote al que le gustan los nuevos modales adquiridos y su forma de hablar que a saber quién le habrá transmitido. Al lector tampoco le sorprenderán, pues a estas alturas de la segunda entrega Sancho ha ganado en todos los sentidos, como así lo deja patente Cervantes en las palabras de don Quijote.


LXVII.- ¡Cuidado!, parece otro don Quijote, que Cervantes nos lo ha cambiado.

No se sabe si por el cansancio acumulado en tantas aventuras, por querer pasar sus días en plena contemplación, que se quiere hacer pastor y cuidar de las ovejas. Y para ello no quiere a su lado solamente a Sancho, sino también al bachiller, al cura, al barbero y a unas cuantas mozuelas, "pastoras de quien hemos de ser amantes"; toda una alucinación que Sancho comparte con gusto y con un sinfin de refranes, a los que don Quijote da la réplica.

LXVIII.- Cae la noche  y mientras Sancho duerme como un bendito, don Quijote le vela, componiendo poemas y despertando a su compañero a quien pide se aplique los azotes que debe para sacar a Dulcinea de su encantamiento. De nuevo la conversación es la protagonista del capítulo, donde la seriedad de uno choca con la gracia de las respuestas del otro. Uno de esos episodios que enganchan a escuchar a esta pareja tan bien avenida.

Al cierre, una nueva aventura se presta a entrar en escena cuando son apresados por unos hombres armados que les llevan al castillo del Duque.

LXIX.- En el castillo se encuentra, postrada en una cama, Altisidora. Muerta, según canta un mancebo vestido a la romana, por la crueldad de don Quijote, y en espera que para romper el hechizo Sancho se deje hacer, se le pinche y se le pellizque. El cuadro representado recuerda a otros teatros preparados por los duques y éste parece estar destinado a convencer a Sancho del poder de su sacrificio para volver a la vida a quien pretenda o incluso deshacer encantamientos si se deja azotar.

Vuelve el tono jocoso de aquellos capítulos protagonizados por los duques y donde la participación de un montón de personajes figurantes crean escenas dignas de las mejores representaciones y la inventiva de Cervantes fluye de nuevo para arrancarnos una sonrisa.



prekes sodui