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viernes, 5 de junio de 2015

Los últimos españoles de Mauthausen - Carlos Hernández de Miguel (2015)

Los últimos españoles de Mauthausen - Carlos Hernández de Miguel (2014)


Título: Los últimos españoles de Mauthausen
Título Original: (Los últimos españoles de Mauthausen, 2015)
Autor: Carlos Hernández de Miguel
Editorial: Ediciones B
Colección: No Ficción

Copyright:
© Ediciones B, S.A., 2015
© Carlos Hernández de Miguel, 2015
Ilustraciones: Color y B/N
Edición: 1ª Edición: Enero 2015
ISBN: 9788466655880
Tapa: Dura
Etiquetas: Alemania, biografía, basada en hechos reales, campos de concentración, esclavitud, supervivientes, Francia, genocidio, exterminio, histórica, holocausto, nazis, II Guerra Mundial, judíos, libros ilustrados, literatura española, testimonios, Auschwitz, Mauthausen, ocupación nazi, siglo XX, tortura, experimentos médicos, historia de Europa, Dachau
Nº de páginas: 576


Argumento:

Los supervivientes españoles, que pasaron por diferentes campos de concentración nazis, dan voz con sus relatos al sufrimiento y terror que vivieron junto a sus compañeros y familiares. Muchos de ellos perdieron la vida durante la segunda guerra mundial mientras los gobiernos de los países en conflicto, y en especial el español, miraron para otro lado o contribuyeron directamente con el genocidio.

Tras el fin de la República, los perseguidos del bando perdedor fueron expulsados de España, dando comienzo a un peregrinaje que les llevó a Francia, donde estuvieron recluidos en campos de aislamiento en los que solamente les quedaba la elección de mal vivir o sumarse al ejército francés para luchar contra Alemania. Pero una vez más sufrieron el abandono de los que decían protegerles y terminaron recluidos en campos de concentración como el de Mauthausen, Dachau o Auschwitz.

El trabajo diario en las canteras, las condiciones de vida inhumanas o los castigos a los que eran sometidos, son las narraciones que, con gran esfuerzo, han podido transmitir, dando luz a unos acontecimientos que no deberían haber sucedido, y que quienes pudieron no hicieron nada por evitarlo.


Opinión:

Desde las primeras páginas me he encontrado con una narración que me impulsaba a realizar dos cosas; cerrar el libro o, rendir homenaje y seguir leyendo. La dureza de todo lo que se percibe con sólo leer alguna de las conversaciones de los supervivientes, o los recuerdos familiares de los que ya no están, nos pone sobre aviso de que el camino va a estar lleno de sobresaltos, de indignación y de unas ganas tremendas de impartir justicia de una vez.

Comenta el autor, que lo que en un principio iba a ser una novela sobre su tío Antonio Hernández, el número 4443, se transformó para dar voz a las 9.000 historias de hombres y mujeres españoles que pasaron por los campos de concentración nazis, y para los que después de muchos años se consiguió sacar del anonimato gracias a sus testimonios.

Vergüenza es lo que se siente mientras se lee. La pasividad mundial, primero ante la complicidad internacional frente a un golpe de estado, por miedo a una República progresista; y segundo, ante el conocimiento de los planes genocidas y la falta de iniciativa para ponerle freno; se corresponden con los intereses políticos de Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos. Capítulo aparte corresponde al gran negocio que supuso la mano de obra barata, por no decir inexistente, de las que se beneficiaron las empresas en suelo alemán y los militares de mayor rango.

Conocer la verdad, esa que tantos años nos han ocultado al tiempo que nos hacían ver que  allí no ocurrió nada de lo que se decía, mientras que un número sin determinar de españoles era asesinado en las peores condiciones, utilizados como conejillos de indias para las investigaciones médicas más aberrantes, la simple experimentación sobre fármacos o la ingesta de sustancias que hiciesen la alimentación más económica; por no hablar de los castigos y palizas que incluían inyecciones de gasolina, trabajos de esclavitud o, las duchas con agua helada o con gas.

El autor no se guarda nada en la recámara, toda la documentación obtenida, y que en su mayor parte ha sido recopilada desde la voz de los supervivientes o la de sus familiares, le han servido al propósito de denuncia. No hay descripciones de parajes que nos hagan sentir el deseo de viajar, ni tramas en esta historia, únicamente el relato de unos hechos narrados en primera persona de las personas que lo vivieron.

Entre los capítulos de estos testimonios se cuelan otros no menos importantes donde se nos habla de la política nacional desde el fin de la República y de todos los pasos que convirtieron al gobierno de Franco en cómplice en su cruzada contra la República, al decidir quienes debían morir, aunque no lo hiciese con sus propias manos; como así lo demuestra el pacto Antikomintern (anticomunista) firmado por Serrano Suñer.

Esperando que algún día cambien las leyes, se haga justicia, se limpie el nombre de los asesinados por el régimen franquista en suelo alemán y se deroguen las leyes de punto final que tanto daño han hecho; nadie debería desconocer este relato, que no sólo habla de un genocidio español, y aprender de una vez lo que tanto tiempo se mantuvo oculto en los libros de texto.

Un homenaje en el que, después de tanto horror, se disfruta con la solidaridad de los republicanos españoles, al compartir los escasos víveres, evitando muertes, curando las heridas de los compañeros, o la simple camaradería que consiguió ocultar pruebas que después fueron imprescindibles en los juicios de Nürenberg y Dachau.

domingo, 18 de agosto de 2013

Los últimos años de mi primera guerra - Javier Yuste González (2012)

Sinopsis

En el otoño de su vida, James E. Larrabeitia decide publicar sus diarios. En concreto el que redactó cuando contaba con 23 años. 

Con ascendientes españoles caídos en la Guerra de Cuba, veterano de la II Guerra Mundial, Corea, Vietnam y otras que no puede ni quiere mencionar, tiene un Pasado desbordado de medallas, heridas que cicatrizar, demonios y fantasmas que exorcizar y memorias que honrar. 

Esta novela nos traslada al “Infierno Azul”, al Teatro de Operaciones del Pacífico entre 1944 y 1945, donde la guerra se hizo más brutal y el dolor y la miseria constantes. 

El lector viajará a esos años para conocer, a través del relato íntimo y personal del protagonista, el sentir del marino, el día a día en un buque de guerra, la amistad y la pérdida, así como la esperanza. 

Desde la tranquilidad del “homefront” hasta las titánicas luchas en desembarcos como el de Leyte y el horror en Manila. Viajará al interior de un ser humano, desbordado por la vorágine de la guerra y de un destino incierto, donde el valor y la lealtad se entremezclan con el odio irracional y otros pecados inconfesables.

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La nota del autor al principio de la obra, nos deja claro que la narración que tenemos por delante es fruto de su imaginación y que salvo los datos históricos el resto es fruto de la casualidad. Pero según avanzas y te sientes atrapado por la vida del artillero Larrabeitia, a uno se le hace difícil no pensar que este personaje existió en realidad y que estas son sus memorias; completadas con la excelente narración de Javier Yuste.

A modo de diario, nuestro protagonista refleja con mensajes cifrados todos los acontecimientos que vive en su preparación y destino para la guerra contra los japoneses tras el ataque a Pearl Harbor, y pese a ser una novela de guerra desmenuza todos los recuerdos que afloran a su memoria, sobre todo los referentes a su desesperante relación con las mujeres y a su miedo con el compromiso; en realidad siempre quiso servir a la Marina y participar a bordo de un gran destructor, aunque el día en el que se alistó pensaba que la guerra era algo que solamente concernía a Europa y que él tendría pocas posibilidades de combatir.

Aunque también nos habla de su mundo: barcos, aviones y armamento, que son una fuente de información con la que acercarnos al despliegue militar que se realizó desde los Estados Unidos en busca de un enemigo empeñado en no replegarse y seguir atacando de una forma suicida. (Un gran catálogo acompaña el final de la novela dando un valor añadido a esta obra).

Los recuerdos de su niñez y adolescencia en la ciudad de Chicago también forman parte de su paseo nostálgico, en el que descubrimos algunos episodios, que si en aquellos tiempos le pudieron causar vergüenza ahora le sirven para comprenderse a sí mismo al tiempo que le dan fuerza para afrontar los fantasmas del pasado y saldar viejas deudas.

El haber visionado viejas películas ayuda a situar con imágenes toda la lectura y hace que recreemos la ficción sintiéndola más cerca y más creíble. El personaje se vuelve más real y se disfrutan con él los pasajes, tanto los dedicados a su anecdotario particular como a los estrictamente bélicos. Siendo las últimas páginas las dedicadas estrictamente a su participación como soldado y en las que le acompañaremos en una misión con la que contribuirá al final del conflicto.

No se olvida el autor de reflejar, en los recuerdos de aquella generación, algunas cosas: la relación con los negros y las desigualdades raciales; el patriotismo al que estamos acostumbrados a ver por sus incontables banderas en cualquier lugar de América; el día de acción de gracias; las pin-up que dibujaban en aviones, vestían sus taquillas o tatuaban en sus cuerpos; los desamores por la distancia, el sexo en cada puerto o los primeros contactos con las drogas; y la música.

Si algo puede definir cualquier momento de la historia es la música, y así nos transportamos con sus sonidos a los momentos que acompañó a una generación de jóvenes soldados, que muy lejos de sus hogares podían sentirse tan cerca como les permitía una canción de Frank Sinatra, Glen Miller o Nat King Cole. Y aunque la Federación Americana de Músicos estadounidense inició una huelga durante la guerra que no permitía grabar discos de 78 rpm, ni para la radio ni para la venta, el ejercito se las ingenió para promover los éxitos con los que animar a los soldados y abastecerlos de material original: piezas de coleccionista que a su regreso tenían que devolver y que muchos escondían entre sus ropas al regresar.

Estos últimos datos que para un apasionado de la música han sido todo un descubrimiento, han aumentado mi satisfacción con la lectura, la cual aconsejo por su sencilla narrativa y su aportación documental: sin duda, otra manera de conocer un infierno que puede ser de color azul.

Y para el que quiera conocer más detalles del mundo de los navegantes, dejaros atrapar por el blog de Javier: "navengante del mar de papel".
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