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martes, 5 de octubre de 2021

El tejido de los días - Carlos Aurensanz (2021)

El tejido de los días - Carlos Aurensanz (2021)

Título: El tejido de los días
Título Original: (El tejido de los días, 2021)
Autor: Carlos Aurensanz
Editorial: Ediciones B
Colección: Histórica

Copyright:
© 2021, Carlos Aurensanz
© 2021, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.
Edición: 1ª Edición: Marzo 2021
ISBN: 9788466668958
Tapa: Dura
Etiquetas: España romance costumbrista franquismo mujeres ficción histórica histórica narrativa literatura española novela secretos posguerra siglo XX Zaragoza costura
Nº de páginas: 658




Argumento:


Julia visita en el cementerio la sepultura del padre del hijo que espera. Sola, en Zaragoza, comienza una nueva vida en la que al menos no tendrá que preocupase por su bienestar; Miguel, en previsión de lo que le pudiera ocurrir le ha dejado una pequeña fortuna como herencia.

Para establecerse, y de paso dar credibilidad a su historia, abre un taller de costura con la ayuda de Rosita, una costurera que le introducirá de lleno en la vida cotidiana de una ciudad que ya se ha acostumbrado a vivir en una permanente posguerra.



Opinión:
 
A poco que nos introducimos en esta novela uno se hace cómplice de Julia Casaus, una mujer en apariencia débil pero que sabe afrontar todos los obstáculos que la vida le ha puesto en el camino. Cuando la conocemos acaba de quedarse sin pareja y está esperando un hijo, sola y en mitad de una ciudad donde se deja llevar y se siente cómoda. Gracias al dinero que le deja su pareja puede moverse con soltura y poner en marcha su negocio: un taller de costura donde no duda en hacer socia a una mujer que desconoce pero que le da la corazonada que todo va a funcionar a la perfección.

Cuando llegan los primeros encargos conoce a la familia Monforte, compuesta por el señor, un prestigioso abogado afín al régimen, su mujer y los empleados de la casa a su servicio. Todos ellos dibujados con los tonos aún grises de la posguerra, al igual que los escenarios, que nos transportan directamente a la España de mediados de siglo XX, a una sociedad a la que todavía le quedaban décadas para empezar a ver algo de color y convertirse, como bien dice el autor en la presentación de la novela, en la generación que mejor ha vivido en nuestra Historia.

Las mujeres, o mejor dicho el papel que representan, son las verdaderas protagonistas de esta trama. Ellas tendrán que tomar decisiones que las dejarán marcadas de por vida; eso o seguir callando y soportando. Unos episodios que durante décadas hicieron retroceder los avances que habían conseguido.

El relato, por medio de las conversaciones y la narración se convierte en una novela coral y costumbrista que recuerda a películas y obras de la posguerra, y donde se dan cita algunas curiosidades con las que retroceder en el tiempo más de medio siglo: el agua caliente, que era un lujo que ni los más pudientes tenían instalado en sus casas, el consultorio de Elena Francis o escuchar a escondidas a La Pasionaria a través de Radio Pirenaica. Elementos que hacen que la novela sea un baúl de los recuerdos para algunos, aunque otros puede que duden de su veracidad.

La educación franquista o las cartas de Elena Francis, que se decía respondían los frailes de un convento, son parte de algunos episodios donde a uno se le remueven las tripas al leer las barbaridades y mentiras que promulgaban, donde la mujer debía arrepentirse del pecado que otro había cometido; una doble moral de la que muchos hacían gala creyéndose por encima de todo y de todos.

Menos mal que la novela también tiene tiempo para la esperanza, puesta en escena con los distintos romances que presenciamos a través del eterno juego del cortejo y del hacerse querer, y que forman parte de esa larga lucha que las mujeres mantenían por abrirse paso y tomar sus propias decisiones.

Hay muchas cosas que no se pueden contar, secretos que los personajes van exponiendo en la parte final de la novela y en la que se entienden muchas de las cosas que han ido sucediendo. Un desenlace en el que se impone la justicia que estamos deseando. Una narración que se acelera después de haber asistido con paciencia y tranquilidad a escuchar las confesiones de unos y otros, y que componen un tejido que ya jamás se podrá separar.

Una novela que merece la pena ser leída, descubrir a sus personajes y viajar a un pasado no muy lejano, pero que muchos desconocen; la crónica de una época que no me extrañaría ver adaptada para televisión.
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jueves, 26 de enero de 2017

El síndrome de Jerusalén - Juan Bolea (2016)

El síndrome de Jerusalén - Juan Bolea (2016)


Título: El síndrome de Jerusalén
Título Original: (El síndrome de Jerusalén, 2016)
Autor: Juan Bolea
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama

Copyright:
© Juan Bolea, 2016
© Ediciones B, S.A., 2016
Edición: 1ª Edición: Abril 2016
ISBN: 9788466659123
Tapa: Blanda
Etiquetas: humor, asesinatos, detectives, muerte, estafas, policiaca, intriga, literatura española, novela, thriller, Zaragoza, Jerusalén, apariciones marianas, detectives privados
Nº de páginas: 344


Argumento:

Florián Falomir, Flo para los amigos, es un detective privado trasnochado al que si las cosas pueden irle peor seguro que lo consigue. Su mala suerte la compensa con el entusiasmo que pone en cada nuevo caso por tedioso que pueda resultar.

El robo de la talla de una Virgen o el seguimiento para uno de sus clientes se le enredan entre viejas amistades y un asesinato. Para colmo de males tiene que localizar a un sanador sobre el que rodea una antigua historia de apariciones marianas.

Los pasos adecuados en las investigaciones se completarán con la inestimable ayuda de la inspectora Martina de Santo; ella será quien aportará sentido común a las grandes dosis de humor y de despiste del detective.



Opinión:

Flo es un detective que cae bien desde el principio, su desastrosa manera de tomarse la vida y la tranquilidad con la que afronta los desatinos de la misma le convierten en un personaje carismático dentro del género negro y el de humor. Es imposible no esbozar una sonrisa mientras leemos sus peripecias por querer acaparar varias investigaciones a la vez y ponerles buena cara a todos sus clientes. La relación con su novia ciega; con su hermana, que dirige una tienda de antigüedades, y con su padre retirado en Jerusalén; completan el extraño mundo por el que se mueve.

Su primer caso tiene que ver con la talla desaparecida de una Virgen en una ermita, si bien, no se sabe el motivo que ha llevado a los ladrones a cometer el robo dado su escaso valor; tras las primeras averiguaciones nos encontraremos algunas sorpresas por el camino.

A esta intriga hay que añadirle la que se desarrolla por medio de su segundo encargo, un seguimiento en el que varias familias se ven involucradas cuando el hombre investigado aparece muerto en una pensión de carretera. A partir de este momento entra a formar parte de la investigación la policía, compartiendo el detective sus tareas con la inspectora Martina de Santo, personaje que protagoniza la serie policíaca de Juan Bolea. Entre ambos surge la complicidad que los convertirá en un buen tándem.

La novela nos deja el relato de las apariciones marianas de dos niñas y un niño en la localidad turolense de Gavín, y se recrea con lo que hay de verdad y de negocio alrededor de estos sucesos. Aunque tiene una parte de ficción es inevitable recordar episodios similares a lo largo de nuestra historia e intentar encontrar puntos en común.

Los personajes involucrados se convierten en el punto de mira de nuestras sospechas gracias a la poca credibilidad que aportan al detective, quien en muchos momentos se siente utilizado por todos sin encontrar el motivo que daría sentido a todos sus casos abiertos.

La trama es sencilla pero no por ello deja de ser ocurrente y entretenida, además el ritmo cada vez es más rápido y la sensación de estar llegando a un final inesperado crece según avanzamos la lectura, la cual también procede de manera veloz por el lenguaje directo del autor y el modo de conducirnos al desenlace.

Una novela fresca y divertida que os aconsejo tener en cuenta.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La artillera - Ángeles de Irisarri (2008)

La artillera - Ángeles de Irisarri (2008)
Sinopsis

Tras el estallido del 2 de mayo en Madrid contra la invasión francesa, varias ciudades españolas declararon la guerra a napoleón. 

Ángeles de Irisarri recrea en esta novela el día a día de la guerra muros adentro de la ciudad a través de diez mujeres, unas reales, otras imaginarias, que representan a todas las clases sociales y que, al grito de “Vencer o morir”, fueron capaces de tomar las armas y hasta de disparar cañones. 

Agustina de Aragón, conocida como la Artillera, junto a la condesa de Bureta, Manuela Sancho, Casta Álvarez, María Lostal, María Agustín y la madre Rafols sobrevivieron en una ciudad en la que el cronista Casamayor escribió que los atacantes “más parecían Nerones que franceses”, en la que el último muerto dejaba enseguida de ser último en una sucesión aterradora.

Estas mujeres y otras, y otros muchos hombres, sin nada que llevarse a la boca y rodeados de muertos, pues la peste hizo acto de presencia en Zaragoza en lo más crudo del invierno y del combate, quedaron inscritas con letras de oro en la Historia de España por sus heroicos hechos en defensa de la libertad.

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La crónica que asoló la ciudad de Zaragoza vista desde el punto de vista de diez mujeres, que aun siendo diferentes entre sí, se unieron dejando atrás su condición social para luchar juntas en una causa común que les tenía reservado un hueco en la historia. El día a día de sus anhelos y sus desdichas nos son reflejados con grandes dosis de intriga y de misterio gracias al buen hacer de su autora, que no escatima en reflejar sus pequeñas historias, sus padecimientos y toda la suerte de aventuras que tuvieron que correr con el único fin de retrasar hasta el infinito las incursiones de los franceses.

También tuvieron que aliarse y luchar desde dentro contra los afrancesados establecidos en las logias masónicas y soportar a quienes, como siempre, se creían con más derechos por la simple razón de ser hombres. Pero estas diez mujeres, y muchas más, contribuyeron tanto o más que ellos a desesperar a los ejércitos incapaces de dominar a una población unida como ninguna para conseguir la libertad.

A los ecos de la revuelta del 2 de mayo en Madrid, y sin saber quien reinaba en España o a que constitución hacer caso, el pueblo sólo quería como capitán general y único referente de confianza a Palafox, al cual esperaban de su regreso de Bayona donde había acompañado al rey Fernando VII. Mientras, las primeras divisiones de opinión se iban fraguando en tabernas, asambleas o tertulias en medio de la calle, entre los que estaban dispuestos a abrir las puertas y los que querían imitar al alcalde de Móstoles y declarar la guerra por su cuenta a los franceses.

Al final, como todos sabemos, las puertas se cerraron y la guerra se declaró. Hartos de la dejación de sus gobernantes se vieron en la necesidad, como muchas otras provincias españolas, de tomar una decisión y luciendo los zaragozanos una escarapela roja en el sombrero o la solapa, y a gritos de ¡Viva la Virgen del Pilar!, ¡Viva el Rey! (sin saber muy bien cual de ellos pero apostando por Fernando VII), y ¡Muerte a los franceses!; se armaron y decidieron su suerte.

La gesta de Agustina Quimeta, conocida por la historia desde aquel día como Agustina de Aragón y de sobrenombre "La Artillera", es uno de los momentos más esperados de la novela. Las bien detalladas luchas y escaramuzas y el ir y venir de gentes, ciudadanos apostados con sus armas haciendo frente a los soldados franceses, mujeres y niños suministrando piedras, pólvora, comida, atenciones médicas o cualquier cosa que fuese necesario para defender una ciudad que sentían como suya y que ahora se envolvía en llamas y en humo, y de fondo tronaba la artillería sin cesar.

Como ya me ocurrió con Benito Pérez Galdós, el paisaje costumbrista y los personajes corales de esta novela hacen más que interesante su lectura; con ellos se lucha, se padece y se celebran los escasos triunfos como si fuésemos uno más de ellos y me invitan a sumergirme en nuevas lecturas de este periodo. Merece la pena leer este homenaje a la ciudad de Zaragoza y en especial a las mujeres, reales unas y ficticias otras, pero todas llenas del orgullo de haber participado en su defensa.
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