jueves, 18 de septiembre de 2014

La artillera - Ángeles de Irisarri (2008)

La artillera - Ángeles de Irisarri (2008)
Sinopsis

Tras el estallido del 2 de mayo en Madrid contra la invasión francesa, varias ciudades españolas declararon la guerra a napoleón. 

Ángeles de Irisarri recrea en esta novela el día a día de la guerra muros adentro de la ciudad a través de diez mujeres, unas reales, otras imaginarias, que representan a todas las clases sociales y que, al grito de “Vencer o morir”, fueron capaces de tomar las armas y hasta de disparar cañones. 

Agustina de Aragón, conocida como la Artillera, junto a la condesa de Bureta, Manuela Sancho, Casta Álvarez, María Lostal, María Agustín y la madre Rafols sobrevivieron en una ciudad en la que el cronista Casamayor escribió que los atacantes “más parecían Nerones que franceses”, en la que el último muerto dejaba enseguida de ser último en una sucesión aterradora.

Estas mujeres y otras, y otros muchos hombres, sin nada que llevarse a la boca y rodeados de muertos, pues la peste hizo acto de presencia en Zaragoza en lo más crudo del invierno y del combate, quedaron inscritas con letras de oro en la Historia de España por sus heroicos hechos en defensa de la libertad.

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La crónica que asoló la ciudad de Zaragoza vista desde el punto de vista de diez mujeres, que aun siendo diferentes entre sí, se unieron dejando atrás su condición social para luchar juntas en una causa común que les tenía reservado un hueco en la historia. El día a día de sus anhelos y sus desdichas nos son reflejados con grandes dosis de intriga y de misterio gracias al buen hacer de su autora, que no escatima en reflejar sus pequeñas historias, sus padecimientos y toda la suerte de aventuras que tuvieron que correr con el único fin de retrasar hasta el infinito las incursiones de los franceses.

También tuvieron que aliarse y luchar desde dentro contra los afrancesados establecidos en las logias masónicas y soportar a quienes, como siempre, se creían con más derechos por la simple razón de ser hombres. Pero estas diez mujeres, y muchas más, contribuyeron tanto o más que ellos a desesperar a los ejércitos incapaces de dominar a una población unida como ninguna para conseguir la libertad.

A los ecos de la revuelta del 2 de mayo en Madrid, y sin saber quien reinaba en España o a que constitución hacer caso, el pueblo sólo quería como capitán general y único referente de confianza a Palafox, al cual esperaban de su regreso de Bayona donde había acompañado al rey Fernando VII. Mientras, las primeras divisiones de opinión se iban fraguando en tabernas, asambleas o tertulias en medio de la calle, entre los que estaban dispuestos a abrir las puertas y los que querían imitar al alcalde de Móstoles y declarar la guerra por su cuenta a los franceses.

Al final, como todos sabemos, las puertas se cerraron y la guerra se declaró. Hartos de la dejación de sus gobernantes se vieron en la necesidad, como muchas otras provincias españolas, de tomar una decisión y luciendo los zaragozanos una escarapela roja en el sombrero o la solapa, y a gritos de ¡Viva la Virgen del Pilar!, ¡Viva el Rey! (sin saber muy bien cual de ellos pero apostando por Fernando VII), y ¡Muerte a los franceses!; se armaron y decidieron su suerte.

La gesta de Agustina Quimeta, conocida por la historia desde aquel día como Agustina de Aragón y de sobrenombre "La Artillera", es uno de los momentos más esperados de la novela. Las bien detalladas luchas y escaramuzas y el ir y venir de gentes, ciudadanos apostados con sus armas haciendo frente a los soldados franceses, mujeres y niños suministrando piedras, pólvora, comida, atenciones médicas o cualquier cosa que fuese necesario para defender una ciudad que sentían como suya y que ahora se envolvía en llamas y en humo, y de fondo tronaba la artillería sin cesar.

Como ya me ocurrió con Benito Pérez Galdós, el paisaje costumbrista y los personajes corales de esta novela hacen más que interesante su lectura; con ellos se lucha, se padece y se celebran los escasos triunfos como si fuésemos uno más de ellos y me invitan a sumergirme en nuevas lecturas de este periodo. Merece la pena leer este homenaje a la ciudad de Zaragoza y en especial a las mujeres, reales unas y ficticias otras, pero todas llenas del orgullo de haber participado en su defensa.
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domingo, 14 de septiembre de 2014

La gran guerra - Canal Historia (2013)

La gran guerra - Canal Historia (2013)
Sinopsis

El libro más completo sobre la Primera Guerra Mundial con la firma de Canal Historia.

¿Qué es lo que sucedió para que un problema local en los Balcanes adquiriera una relevancia mundial? ¿Cómo vivieron los ciudadanos el primer gran conflicto armado de la historia que implicó directamente a la población civil? ¿Cómo afectaron los devastadores acontecimientos de la guerra al desarrollo económico, social y cultural del siglo XX?

Por fin el canal de televisión líder en documentales se acerca a este momento cumbre de la civilización occidental. Y lo hace desde un punto de vista novedoso, que no se limita a contar la cronología o las batallas de la guerra, sino que ahonda en los antecedentes y las consecuencias del conflicto, y en las diferentes áreas del espectro político, económico y social. Además, profundiza no sólo en los grandes personajes y acontecimientos, sino también en cómo afectaron estos trascendentales cambios a la vida diaria de los ciudadanos.

Un libro fundamental para entender el conflicto que inauguró la era contemporánea. Una obra que ningún aficionado a la Historia puede perderse.

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Muchos son los historiadores que apuntan al inicio de la primera guerra mundial como el punto de arranque definitivo del siglo XX, hasta el comienzo de la misma todo había transcurrido con la misma normalidad que las últimas décadas del siglo XIX, una verdadera belle époque en la que los industriales encontraron nuevos y fructíferos caminos para hacer negocio y a la vez sentaron las bases del progreso en el viejo continente.

Los trabajadores, por su parte, habían conseguido altas cotas de conquistas sociales, así como los movimientos sufragistas o el impulso femenino, que les permitieron subirse al carro de esa prosperidad que se veía reflejada en las calles de una forma común; la felicidad.

El consumo, como idea de ocio, no hizo más que incrementar nuevas tendencias como el surgimiento del cine o las primeras revistas con sus folletines semanales, el impulso a la cultura, y en especial a la literatura, se vio también beneficiado con leyes como la que en España se firmó para la obligación de escolarización primaria para niños y niñas (Ley Moyano de 1857). Y como dato sorprendente: grandes almacenes, venta por catálogo, venta telefónica.

Los grandes inventos del siglo XIX fueron el motor que impulso a millones de personas a desplazarse desde los campos a las ciudades más industrializadas, y desde allí a emigrar en busca de nuevas oportunidades. Pero también para que los gobiernos de la vieja Europa siguiesen buscando la explotación de recursos en otros continentes: un pastel no repartido a gusto de todos, que junto con el Imperio Otomano en decadencia, el Austro-Húngaro y el Ruso luchando con sus problemas de nacionalismos debido a sus vastas extensiones, y el incremento de participación política en todos los estados; hicieron que la chispa se fuese encendiendo sin ser vista.

"... cuando existen varios imperios al mismo tiempo y cada uno pone en práctica su propia política imperialista de expansión industrial y territorial, se convierten inevitablemente en enemigos".

Con todo lo expuesto, es difícil imaginar que un atentado aislado contra el heredero al trono austro-hungaro el 28 de junio de 1914 pudiese ser el detonante de La gran guerra. Pero toda Europa tenía ambiciones y la oportunidad se les sirvió en bandeja haciendo estallar un conflicto que, si bien parecía que iba a durar poco, fue alimentándose de viejas rencillas y tendría unas consecuencias irreparables para el futuro del viejo continente, y que hoy todavía perduran.

Grandes batallas, millones de desplazados y una nueva forma de hacer la guerra por medios jamas vistos (pese a conocerse como "la guerra de trincheras"), son el recuerdo más amargo del final de una época que por desgracia nunca más ha vuelto, y en el que España se mantuvo al margen. Aunque sí participó en alguna decisión de apoyo y contribuyó por medio de Alfonso XIII con la creación de la Oficina Pro-Cautivos (Cartas a Palacio, de Jorge Díaz), la península estaba dividida entre los Aliadófilos y los Germanófilos. Cabe destacar en esta obra el capítulo "Neutralidades que matan", en el que se da cuenta del papel de España en el conflicto y las consecuencias que tuvimos para las décadas posteriores.

Las mujeres desarrollaron un papel fundamental cumpliendo con el trabajo de las fábricas en espera de sus parejas, y formaron parte de una maquinaria de guerra en la que tan importantes fueron los brazos como la labor de ingenieros o químicos. Al término de la guerra los conflictos vendrían cuando lo hombres quisieron volver a sus puestos, los patronos preferían seguir pagando los sueldos bajos a las mujeres, y éstas, muchas de ellas viudas, quisieron conservar sus derechos. Una Europa que había cambiado y que tendría que hacer frente a nuevas políticas.

Si sois seguidores de los buenos documentales y os apasiona la historia bien contada, no dejéis pasar la oportunidad de leer un libro ameno, didáctico y lleno de curiosidades que os harán tener una visión muy completa, no sólo de la primera guerra mundial sino de aquellos años previos de la belle époque (1871-1914) y una idea de lo avanzada que pudiese ser Europa, de no haberse encendido aquella mecha. 
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

La bibliotecaria de Auschwitz - Antonio G. Iturbe (2012)

La bibliotecaria de Auschwitz - Antonio G. Iturbe (2012)
Sinopsis

Sobre el fango negro de Auschwitz que todo lo engulle, Fredy Hirsch ha levantado en secreto una escuela. En un lugar donde los libros están prohibidos, la joven Dita esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que haya existido nunca.

En medio del horror, Dita nos da una maravillosa lección de coraje: no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en ese terrible campo de exterminio, «abrir un libro es como subirte a un tren que te lleva de vacaciones».

Una emocionante novela basada en hechos reales que rescata del olvido una de las más conmovedoras historias de heroísmo cultural.



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El nombre de cualquier campo de concentración en la Alemania nazi siempre es sinónimo de horror por el genocidio que se realizó durante la segunda guerra mundial a manos de personas sin ningún respeto a la vida, por eso al leer esta novela y descubrir el bloque 31 uno cree ver un poco de esperanza en el futuro de las vidas de los niños que lo forman: un bloque de actividades lúdicas donde no se pueden impartir materias escolares y que tienen un cometido diferente al que todos piensan. La parte positiva la tiene el hecho de olvidarte de los sufrimientos que otros padecen alrededor, pero todos saben, y nosotros también, que fuera de esa nave ocurren cosas y que cada uno de ellos puede formar parte de ellas en cualquier momento.

Dita Polachova, la protagonista real de esta historia, es uno de los cuidadores encargados de llevar tranquilidad y juegos a los niños, pero además es la guardiana de los ocho libros que han conseguido esconder a la vista de los nazis, su descubrimiento les causaría demasiados problemas y posiblemente la cámara de gas fuese el más amable de todos, pues Josef Mengele siempre los visita en busca de niños para sus nuevos y escalofriantes experimentos.

Los momentos de tensión de la novela, en los que el miedo entra en el cuerpo y se lee con desprecio sobre el holocausto, tienen su cara amable por medio de los libros; unos en papel y cuidados con mimo por Dita como si una enfermera de libros se tratase, y otros andantes gracias a la sabiduría de las personas. Todo el conocimiento puesto al servicio de los niños en un intento de cambiar algo, como si eso fuese posible.

A Dita la iremos conociendo a ratos, cuando ella cierra los ojos y sueña para encontrarse con momentos felices de su pasado; como también lo haremos con Fredy Hirsch, un atleta responsable de la misión del bloque 31 a quien verá como a un salvador, y a Viktor Pestek, un soldado de las SS. Ambos tienen un pasado misterioso y lleno de dudas, que junto a las historias que nos cuentan sus otros compañeros y a otros habitantes del campo dan a la trama un punto de equilibrio necesario, y con el que comprender mejor algo de esta guerra plagada de dramas en todos los bandos.

Basado en hechos reales, ha sido de gran acierto por el autor tirar del hilo que le inspiró y tras una larga documentación periodística construir unos personajes que acompañan el escenario del bloque 31 de Austwitch, sin apenas darnos cuenta de los horrores que los rodeaban y centrándose en lo bueno que pueden aportar los libros. Mediante una narrativa que llega de forma directa, no podrás dejar de leer hasta conocer el desenlace de cada uno de los protagonistas.

"Volver a tener libros en las manos hace que la vida empiece a encajar, que las piezas de un puzzle que alguien ha roto a patadas vuelvan poco a poco a ponerse en su sitio".


prekes sodui