lunes, 2 de mayo de 2016

Uno de mis hijos - Anna Katharine Green (1901)

Uno de mis hijos - Anna Katharine Green (1901)
Woman´s Mission:
Companion of Manhood (1863)
George Elgar Hicks



Sinopsis

Un elegante joven circula una tarde de otoño por Nueva York cuando una desesperada niñita reclama su atención y le suplica que entre en la lujosa mansión de su familia, pues su abuelo se ha puesto repentinamente muy enfermo y necesita ayuda. El joven, Arthur Outhwaite, se siente conmovido y acompaña a la pequeña hasta el interior de la casa, donde se convierte en la última persona que ve con vida al anciano, el gran financiero Archibald Gillespie. Antes de morir, este le confía una carta con la petición de que la entregue a una persona concreta, y a ninguna otra.

Por desgracia, la víctima fallece antes de darle más información sobre la identidad del destinatario. Cuando poco después se confirma que ha muerto envenenado, surgen infinidad de preguntas: ¿Qué contiene la carta? ¿A quién va dirigida? ¿Quién es su asesino?

-----
Todos los seguidores de la editorial dÉpoca disfrutamos con cada nuevo proyecto, a unos nos acerca a una literatura desconocida y a otros les hace desempolvar viejas y olvidadas publicaciones. Pertenezco al primer grupo, y a mí, lector de género histórico, me abre un mundo de lecturas con unos componentes por los que no me sentiría atraído normalmente, tales como el romanticismo o la época victoriana. Pero a fuerza de leer he llegado a conocer estos ambientes y ello me ha servido, tanto para mis gustos históricos como para situarme y degustar la selección Misterios de Época.

Otro de los aciertos, y que siempre agradezco, es la introducción realizada por entendidos en la materia. Gracias a ellos descubro en cada novela las claves para entender las páginas que tengo por delante y son un buen lugar para encontrar futuras lecturas o un sencillo y ameno rincón de conocimientos.

El crimen, como punto central de la obra, da paso al manejo de la autora para hacernos sacar el detective que llevamos dentro, fijarnos en cada detalle por alocado que pueda parecernos e intentar descifrar, por las descripciones realizadas de los personajes, quién será nuestro favorito como culpable de asesinato.

La muerte de Archibald Gillespie hace recaer las sospechas en sus tres hijos, Alfred, George y Leighton; uno de los hijos ha podido envenenar a su padre y los tres parecen tener motivos sobrados para verse beneficiados por su muerte. A partir de aquí nos toca dejarnos convencer por las pistas, pero sabedores de que el misterio no se puede resolver de una manera sencilla continuamos leyendo vorazmente.

El ritmo de cuanto acontece me ha obligado en más de una ocasión a parar, respirar y reposar lo leído, pero por breve tiempo, porque enseguida estaba deseoso de continuar con la investigación, comprobar mis averiguaciones personales y darme cuenta de todos esos detalles que se nos escapan a los detectives aficionados. 

El protagonismo le corresponde a Arthur Outhwaite, narrador de esta aventura en la que se ve implicado por casualidad y posiblemente el más empeñado en prestar su colaboración con la pareja de detectives Gryce y Sweetwater, y con la joven Meredith, familiar de los Gillespie, con la que comparte sus indagaciones personales. Éstas le llevarán a conocer el gran secreto de la familia Gillespie convirtiéndose en pieza fundamental para la resolución de este apasionante caso.

La reconstrucción de los hechos y las sospechas del difunto por su asesino, redactadas en una carta a sus hijos, hacen crecer la tensión, más cuando en ella se dejan entrever las pretensiones de dos de los hermanos por el amor de Meredith.

El estilo narrativo de Anna Katharine Green, ya elogiado por su novela "El misterio de Gramercy Park", nos recuerda a los grandes pioneros de la novela policíaca en la construcción de intrigas y nos introduce en el escenario haciéndonos testigos presenciales desde diferentes puntos de las estancias donde transcurre la acción.

Los últimos giros en la trama culminan una novela que es atractiva desde sus primeras líneas y en los que el tandem formado por Sweetwater y Outhwaite nos conducen a un final inesperado y emocionante.
-----


sábado, 30 de abril de 2016

Entrevista a Antonio Gómez Rufo por Madrid. La novela



Leyendo a Antonio Gómez Rufo, uno abre los ojos con más fuerza en cada párrafo, su narración consigue que pongas los pies en la ciudad y que te mezcles con sus gentes, te pierdas por sus calles y preguntes, y sobre todo escuches.

La documentación y la información que nos facilita nos dejan satisfechos, pero somos insaciables y siempre queremos saber más de una obra, de su proceso de creación, de tantas preguntas que nos surgen a través de su lectura.

Un intento por alargar la grata experiencia que siempre supone acercarse a Madrid en "Madrid. La novela" (Ediciones B, 2016).



Entrevista

La primera pregunta es una curiosidad que he ido manteniendo desde las primeras páginas, ¿cuánto tiempo te ha llevado construir esta novela?

Unos tres años. La mayor parte del tiempo ocupado en la búsqueda y comprobación de la documentación necesaria de casi cinco siglos de historia de Madrid.


¿Hay en la novela episodios que ya tuvieses escritos anteriormente?

Algunos aspectos, como la jornada del Dos de Mayo de 1808, ya la había documentado para una novela anterior ("El secreto del rey cautivo") y he usado esa fuente. Como otras de novelas anteriores mías, reflejadas en la bibliografía utilizada que se indica al final de la novela.


La documentación es importante pero creo que conocer la historia para saber dónde buscarla lo es más, ¿te consideras un coleccionista de anécdotas e historias de Madrid?

No. A estas alturas de la vida sólo se coleccionan afectos. Lo que queda es la memoria, lo vivido, lo soñado. Esa ha sido la alimentación básica para escribir la novela Madrid.


Si tuvieses que elegir un episodio narrado en esta novela, ¿cuál sería?

Quizá "La gran redada", un episodio que desconocía y me ha sorprendido al conocerla y documentarla. Fue un encarcelamiento masivo de los gitanos de Madrid (y de toda España) de la noche a la mañana y sin aviso previo. Impactante.


¿Te gustaría en un futuro escribir un relato que lo tuviese como eje central?

No lo sé. Quizá preferiría escribir sobre la revuelta de las mujeres cigarreras de la Tabacalera, otro de los episodios llamativos de la novela y que refleja el carácter revolucionario e inconformista de los madrileños, comunmente considerados pacientes y resignados frente al poder.


¿Has dejado algún capítulo en el tintero, o escrito y desechado?

Muchos, claro. Cinco siglos dan para mucho. Pero creo que se da a conocer lo esencial de la naturaleza y la sicología de ese personaje maravilloso que es Madrid. "Madrid" es una novela para reivindicar mi ciudad y para amarla. Era mi objetivo y creo acertar si digo que lo he conseguido, modestamente.


En la novela recomiendas la lectura de "Cartas a Palacio", de Jorge Díaz, ¿qué otras novelas nos sugieres para perdernos por Madrid?

Hay mucho Madrid para leer. Mesonero, Galdós, Belda, Villena, Gómez de la Serna… y tantos otros. Se ha escrito mucho y bien sobre la ciudad, pero creo que "Madrid" es la primera y única novela total sobre la ciudad. Y la merecía, como Londres, París o Nueva York, otras ciudades universales.


¿Cuales son, a tu juicio, los alcaldes que destacan?

Los corregidores eran nombrados por el rey de turno y eran súbditos de ellos. Sáinz de Baranda fue el primero elegido por los vecinos, en 1820. Desde entonces hubo muchos alcaldes, pero con luz propia el que más brilló fue Tierno Galván, sin duda.


Además de con Madrid, ¿con qué otro topónimo te quedarías?

Madrid tiene también sus leyendas: unas mágicas; otras míticas. Y hay quien hace derivar el nombre de Madrid del latín "mater", madre. Aunque no es probable. También la de "ciudad de los hombres sin patria", Metragirta. Pero eso es leyenda.


Tarazona, Vázquez y Posada, ¿representan algún homenaje, o están elegidos al azar?

Puro azar. Sin significado alguno. No hay que darle más vueltas.


En varias de tus novelas incluyes a Madrid como escenario y en alguna, como "Madrid, bajos fondos", como protagonista; ¿qué mujer de las dos te enamora más?

Mujer, novia, amante… Madrid es de todos, sin ser de nadie. No hay que enamorarse de ella, por tanto. Basta con amarla y respetarla. Después de esta novela espero que Madrid sea respetada por y para siempre. Se lo merece.


He leído que has acabado agotado con esta novela, pero en la mente de un escritor siempre hay un nuevo proyecto que muchas veces surge al escribir; cuéntanos, que ya sabes que somos muy curiosos.

Nada. No hay proyectos literarios, sólo personales.


Un rincón para perderte.

Tantos… Demasiados. Quizá cualquier terraza desde la que vea pasar a los madrileños venidos de toda España.


Nos encontraremos por sus calles.
-----


martes, 26 de abril de 2016

Madrid. La novela - Antonio Gómez Rufo (2016)

Madrid. La novela - Antonio Gómez Rufo (2016)


Título: Madrid. La novela
Título Original: (Madrid. La novela, 2016)
Autor: Antonio Gómez Rufo
Editorial: Ediciones B
Colección: B Histórica

Copyright:
© Antonio Gómez Rufo, 2016
© Ediciones B, S.A., 2016
Edición: 1ª Edición: Marzo 2016
ISBN: 9788466655750
Tapa: Dura
Etiquetas: arquitectura, ficción histórica, fiestas, Historia, leyendas, literatura española, Madrid, novela, reyes, sagas familiares, reyes de España, madrileños, alcaldes, desarrollo urbanístico, historia de Madrid
Nº de páginas: 944


Argumento:

La labor de condensar Madrid en una sola novela supone una tarea complicada. Por cada episodio, leyenda o recuerdo, bien merece la pena escribir otra, profundizar en el tema y seguir descubriendo una ciudad donde cada piedra nos cuenta una historia. Y eso lo consigue Antonio Gómez Rufo, pues a cada página el lector recuerda y toma nota de nuevas aventuras en las que diseccionar Madrid y, lo más importante, comprenderla.

A través de la cronología de la saga de tres familias, los Tarazona, los Vázquez y los Posada, y durante un periodo que abarca algo más de cuatrocientos cincuenta años, recorremos las calles de una urbe pequeña y construida sin gobierno por la continua inmigración de gentes venidas de todos los rincones del territorio español.

La urbanización, de la que fuera la capital del mundo, hubo de planificarse durante siglos y todavía sigue siendo motivo de preocupación. Dotarla de grandes avenidas, monumentos que la adornasen, grandes jardines, teatros, fuentes..., un legado arquitectónico que, con el paso del tiempo, mezcla los estilos compitiendo entre ellos por su belleza y originalidad. Admirándolos, recurrimos a la historia que con ellos se nos cuenta.



Opinión:

Un protagonista, Madrid, y muchos personajes, los madrileños, cualquiera que fuere su lugar de nacimiento; según reza en la dedicatoria del autor y que supone toda una declaración de intenciones. A lo largo de sus páginas queda patente el hecho de que así nos consideramos todos los que en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por Madrid, una ciudad que no sólo acoge sino de la que te sientes parte. Siendo Madrid su personaje principal, el documento histórico se centra en su nacimiento, progreso y transformación; en sus gentes, que siempre compusieron un gran cosmos de provincias, nacionalidades y culturas; y en todas esas curiosidades y leyendas que la hacen misteriosa, y por la que se la considera amable y hospitalaria. Una ciudad mágica para pasear descubriendo en cada esquina un nuevo hilo desde donde recrear una historia, pues la ciudad entera alberga cientos de sensaciones que se respiran con el paso de los siglos.

Aunque no es una historia de personajes, los hay, y ellos son los encargados de narrar los acontecimientos de su rutina diaria, desde los reyes que pasaron sin hacer ruido a las grandes celebraciones que tuvieron a la "Puerta de la Peste de la calle de Alcalá" como protagonista; políticos, actores, literatos, pintores..., grandes ilustres caídos en el olvido como Lope de Vega, Cervantes, Velázquez, Goya o Calderón de la Barca, a los que no se les brindó su merecido homenaje cuando les tocaba; o las noticias que se expandían desde los mentideros hasta las casas más humildes, siendo muchas veces una fuente de información por la que los madrileños supieron estar alerta ante invasores, prestos a auxiliar ante un fuego, una epidemia o un atentado; o preparados para encabezar muchos de los motines con los que consiguieron hacer oír sus reivindicaciones, como el de Esquilache, el de los Gatos o el de las cigarreras.

Alonso, Guzmán, Juan y María, inician, a su entrada en Madrid en 1565, la saga de tres familias que irán, desde sus comienzos como cómicos, asentándose y convirtiéndose en prósperos ciudadanos que dejarán huella con el paso de generaciones venideras. Hombres y mujeres que supieron adaptarse a una ciudad en continuo crecimiento, tanto arquitectónico como de población. Si bien, los personajes ficticios que componen esta saga no desarrollan una trama, consiguen con sus inquietudes ir marcando el ritmo de la novela para que el autor ponga en boca de otros las narraciones que explican cada pregunta que ellos se hacen y que seguramente más de uno nos hemos hecho alguna vez: ¿por qué a los madrileños se les llama gatos?, ¿quién fundó Madrid y cuándo? o ¿de dónde viene su nombre?

Tras la profesión de cómicos de los protagonistas es natural el recorrido que se hace de la creación y cambios en los teatros que fueron erigiendo a lo largo de la historia, desde las corralas donde ver una de las representaciones de las obras de Lope de Vega hasta el Auditorio de la Música o el Rockodromo, sin olvidarnos de cuantos teatros se fueron construyendo con la particularidad de que en cada uno de ellos se representaba el género al que hacía mención su nombre: Teatro Apolo, Teatro Price, Teatro de la Zarzuela... Teatros que hicieron posible la frase de "Mucha mierda", pues a más afluencia de caballos a la entrada mayor era el beneficio y el éxito de la función.

La música acompaña a Madrid desde su pronunciación, ese sonido con un toque "desafiante y chulesco" invento de la zarzuela; y sabor a sainete, a tonadilla, a género chico, a chotis; abierto siempre a la conquista de nuevas tendencias, como luego ocurrió con el pop o el rock; como tampoco faltan los toros y el fútbol, dos pasiones muy arraigadas.

Los progresos de aquellas familias que llegaron a Madrid son un buen ejemplo de lo que a muchas otras les sucedió en la Villa y Corte, multitud de artesanos y gentes de oficio que se hicieron un hueco en la economía de una ciudad que supieron explotar y abastecer con cuanto los visitantes y nuevos pobladores demandaban. De esta forma es natural que muchos se convirtiesen en comerciantes que con buen ojo supieron crear hosterías, casas de huéspedes y pensiones, en las que estaba prohibido dar de comer pero donde supieron una vez más ingeniárselas para ofrecer todo tipo de servicios. Así figura una de las más emblemáticas "La Posada del Peine", conocida por tener un peine en cada habitación para uso del nuevo viajero. Luego llegarían los bares y restaurantes que adquirieron fama y reconocimiento, como Casa Botín, Lhardy o el Café Gijón.

Otra de los empleos más cotizados han sido siempre los que tuvieron que ver con la administración pública, y aquí el autor dibuja todos los perfiles que tanto su imaginación como el conocimiento popular dan de sí, exponiendo las funciones y logros que una serie de hombres desempeñaron desde los Concejos para beneficio de una ciudad tan necesitada de orden y reglamentos que la transformasen; pues hay que hacer hincapié en que Madrid siempre fue un caos, un "Madrid me mata" como se reflejaba en una de tantas revistas de la movida madrileña y creadas bajo el impulso de uno de nuestros mejores alcaldes, don Enrique Tierno Galván; con el permiso de Carlos III, posiblemente el mayor reformador de la Villa. Servicios de policía, bomberos o basuras, que ahora nos parecen tan normales nacieron para satisfacer las necesidades y quejas de una ciudad en la que también se implantó el catastro como medida recaudatoria o se crearon los famosos serenos que nos acompañaron hasta finales de los años setenta.

El Retiro o los mentideros son espacios que también se incluyen en esta crónica, como también lo son sus calles, todas con un significado algunas veces sorprendente pero que en su mayoría encierran el testimonio histórico, el saber popular y esa gracia con la que los madrileños siempre han sugerido nombres y motes para recordarlas. Aquí la curiosidad nos lleva de paseo por el Madrid antiguo y el autor nos regala anécdotas que consiguen sacarnos más de una sonrisa.

El Dos de Mayo y la invasión francesa, o la guerra civil, son otros de los episodios en los que Antonio Gómez Rufo se recrea, mostrando con orgullo el carácter de los madrileños, nacidos y de adopción, que pelearon bravamente sin importar el origen de sus antepasados.

El autor no deja a nadie en el tintero, reyes y gobernantes se empeñaron en sacar lustre a una ciudad para resultar atractiva al ciudadano y al visitante, y para ello contaron con hombres que han pasado a la historia de Madrid por mérito propio, como Sabatini, Ventura Rodríguez, Marqués de Vadillo, el Marqués de Salamanca o Pedro Teixeira, entre otros. Siendo de éste último de quien se acompaña un mapa extensible conocido como el Plano de Teixeira, y que data del año 1656.

El estilo del autor para hablarnos de Madrid es el acertado, pues uno lee y cree estar escuchando con los ojos cerrados, sentado en una de sus calles o al abrigo de sus bares, soñando ese desenlace que no existe pues Madrid nunca se acaba; esperando tener nuevas noticias. Una novela que, por muchos motivos, abrazo para tener muy cerca.

Sigue contándome historias de Madrid, de los madriles y de los madrileños.


prekes sodui