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jueves, 14 de septiembre de 2023

Los años felices - Gonzalo López Alba (2014)

Los años felices - Gonzalo López Alba (2014)
Sinopsis

El joven Fausto Aretino llega a Madrid en plena Transición con el sueño de convertirse en periodista. En Peñanegra, el pueblo donde nacieron, quedan sus dos amigos de la infancia: Ovidio, hijo de un albañil huido por motivos políticos; y Erasmo, diseñador con dudas sobre su identidad sexual.

Estos tres personajes, hijos del babyboom y que disfrutaron los años felices de la prosperidad democrática, vuelven a encontrarse en el ecuador de sus vidas y, a través de sus trayectorias vitales, de sus ascensos y caídas, asistimos a un emocionante relato de las décadas más cambiantes de la historia de España.

Con un estilo que atrapa desde la primera frase, el periodista y autor de esta novela, Gonzalo López Alba, nos transporta a un intenso viaje por los últimos cincuenta años, que van pasando ante los ojos del lector al ritmo ágil de una trama repleta de pasión y emociones. 

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Se me hace complicado elegir por donde empezar a la hora de hablar de esta novela pues son tantas las sensaciones, los recuerdos y los puntos de interés de la misma que no quisiera dejarme ninguno en el tintero, aunque si eso ocurriese siempre os podré decir que nada mejor que emprendáis vosotros mismos este maravilloso viaje por la transición española.

Como punto de arranque nos situamos en Madrid, en medio de una más de las muchas manifestaciones a las que asistirá Fausto a lo largo de su vida, un día antes de los asesinatos de Atocha, en el que cinco abogados sindicalistas perdieron la vida a manos de la extrema derecha. Corría enero del año 1977 y nuestro guía particular daba comienzo a su sueño como periodista: aunque los días de universidad no fueron lo que esperaba al menos le sirvieron para introducirse en un mundo del que no sospechaba tener que sufrir sus consecuencias.

El periodo que le toca vivir a Fausto coincide con el continuo conflicto entre partidos políticos, asuntos que hoy en día siguen dando mucho juego, tanto en tertulias como en las intervenciones de sus dirigentes. De hecho, una de las tramas, si no la principal, la vivimos a lo largo de varios episodios en los que los favores de los tiempos franquistas van dando forma a esa larga Transición que parecía que nunca iba a dar su tarea por concluida: aquellos años de abundancia del "café para todos".

"Al fin y al cabo, todos nos prostituimos: usted, yo... Si por prostituirse uno entiende un intercambio por dinero, en unos casos es el cuerpo y en otros los conocimientos u otro tipo de habilidades...".

En cuanto al otro hilo argumental dedicado al periodismo nos metemos de lleno en los despachos, husmeamos debajo de las alfombras y nos convertimos en escuchas anónimos con información privilegiada; toda una serie de ingredientes que nos enseñan este mundo por dentro, con sus virtudes y sus defectos, para conocer de qué manera juegan con la información que obtienen. También hay tiempo para una sonrisa al comprobar como la historia queda reflejada en noticias que se redactaban en una libreta, se enviaban por teléfono y se componían en una máquina de escribir.

A través de los capítulos se habla de una generación en la que unos miraban hacia un horizonte incierto y lleno de posibilidades mientra que otros solo veían la misma rutina heredada de sus padres. Los dos amigos de instituto de Fausto, Erasmo y Ovidio, aportan junto a él una serie de vivencias que contribuyen a dibujar nuestra sociedad y la necesidad de reinventarse.

"Los españoles no podían quejarse: aunque no tuvieran pan, tenían circo gratis".

Una obra de ficción con muchos escenarios y situaciones de sobra conocidos, lo que convierte esta lectura en un paseo por la historia de España; aunque para mí ha resultado ser algo más importante, un viaje por el recuerdo de aquellos años, algunos felices y otros no tanto, con los que he podido regresar a Madrid o a mi propia "Movida madrileña".

Una crónica narrada de forma exquisita, con muchas frases para enmarcar y con temas que evolucionan según pasan los años; el principio de la democracia, el golpe de estado o los primeros casos de corrupción dan paso a otros más cercanos como la homosexualidad, el periodismo digital o el boom del ladrillo.

Y como decía al principio, cada lector encontrará sus propios recuerdos o temas de interés; los males de nuestro tiempo o el recuerdo de los años felices.
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domingo, 30 de diciembre de 2012

Capricho - Almudena de Arteaga (2012)

Capricho - Almudena de Arteaga (2012)
María Josefa de la Soledad
Alonso Pimentel,
condesa-duquesa de Benavente,
condesa de Osuna

(Goya, 1785)
Sinopsis

Goya, el más fiel cronista de su tiempo, cede a los apasionados caprichos de tres de sus musas sin medir las consecuencias que estos desatinos le pueden deparar. La condesa-duquesa de Benavente, la duquesa de Alba y la condesa de Chinchón, como el reflejo de la sabiduría, la seducción y la dulzura, tres de los atributos que el pintor más admira en la mujer, resucitan en esta novela para guiar al lector por el languidecer del siglo XVIII y el convulso nacimiento del XIX. Bajo su mecenazgo paseará por los teatros, plazas, conventos y palacios para profundizar en aquella acomodaticia sociedad que, rendida al divertimento y la desidia, a punto estará de perderlo todo a manos de los invasores napoleónicos.


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Habiendo leído anteriormente algunos momentos de la vida de Goya en los que participaba de algún modo en el triste episodio del Dos de Mayo y que después tan bien reflejó en ese cuadro maravilloso y tan lleno de realismo, tenía la intriga por saber que era lo que me iba a contar la autora, cuales eran sus pasiones para con las mujeres y que ocultaba en sus cuadros.

Capricho es un título acertado para esta novela, porque Madrid en su conjunto era un capricho para quienes con sus posibles podían cambiar la fisonomía de una ciudad y modelarla a su gusto, como así hicieron las protagonistas de esta historia, en especial la condesa-duquesa de Benavente que nos dejó para el recuerdo el jardín "El Capricho de la Alameda de Osuna", propiedad de los Duques de Osuna y que convirtieron en su residencia de verano, y que fue ocupado por el ejercito francés durante la Guerra de Independencia y por el español durante la Guerra Civil Española.



Goya, que trabajó incansablemente para los nobles de toda España, en numerosos encargos, que hoy constituyen una de las colecciones más importantes del mundo en cuanto a número de retratos, también dejó que sus pinceles dibujasen aquellas majas, vestida y desnuda, y que nunca se supo muy bien quien era, aunque después de leído el relato nos podemos hacer una idea.

Además de este enigma, que conforma gran parte de la narración, asistiremos a grandes y suntuosas fiestas, en las que veremos desde conquistas a compromisos de boda, y sobretodo conoceremos al hombre que dispuso a su antojo de España, el marido de la duquesa de Chinchón, Godoy, hasta que tuvieron lugar los hechos del Motín de Aranjuez.

Con el rey Carlos IV que no gobernaba, la reina María Luisa que disponía a espaldas de su marido, el príncipe Fernando obligando a su padre a abdicar, Napoleón haciendo juegos de trilero con los que al final terminó invadiendo España y Portugal, la clase política atrincherada en Cádiz y cocinando la constitución conocida como "La Pepa", el pueblo harto de franceses, monarcas y políticos; tenemos suficientes ingredientes para adentrarnos y disfrutar con su lectura.

Las costumbres de la época encabezadas por la clase pudiente que gastaba sus dineros en la mejor moda francesa, las fiestas populares que tenían a la ermita de San Antonio de la Florida (patrón de las modistillas) y la pradera de San Isidro, como lugar de reunión y esparcimiento y en el que se mezclaban todas las clases sociales y que junto a los frescos que Goya pintó en su interior, hicieron que Madrid se convirtiese en lugar de referencia para el arte neoclásico. Sin olvidarnos de los festejos taurinos que también inmortalizó el pintor y que conforman uno de los pilares de nuestras tradiciones, aunque ya el rey Carlos IV quiso prohibirlos en su época dividiendo a la opinión pública.



La pradera de San Isidro (Goya, 1788)


Un repaso a la historia en la que descubrimos rincones para muchos olvidados y que es en primavera cuando nos transmiten todo su esplendor y mejor podemos apreciar. Los viernes, desde el 11 de enero al 22 de marzo se pueden recorrer los jardines de "El Capricho" mediante una visita guiada (información).

Gracias Almudena por este gran relato, lleno de intriga y de documentación histórica, con el que cualquier lector podrá conocer la magia que Goya nos quiso transmitir en sus cuadros.
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prekes sodui