Sinopsis
El 27 de diciembre de 1870, en medio de una espesa nevada, una banda de desconocidos tirotea al general Prim en su carruaje provocándole las heridas que le causarían la muerte.
La desaparición del héroe de La Gloriosa, el hombre que había conseguido la restitución monárquica en la persona de Amadeo de Saboya, deja a la nación en suspenso. ¿Quién había sido el responsable del atentado?
En busca de respuestas, un joven periodista, un tal Benito Pérez Galdós, que acaba de publicar su primera novela, investiga en un Madrid atravesado por el miedo del pueblo y las conspiraciones de los palacios.
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Dos reporteros, Benito Pérez Galdós y Luis Bravo, cubren las sesiones de la Asamblea Constituyente, formada por el primer sufragio universal en España, y que por entonces era exclusivo para los hombres. Pero, como buenos cazadores de noticias, también recorren las calles de Madrid en busca de todo aquello que sea de interés para su noticiario; o en el caso de Galdós, para su frecuente documentación que tan buenos ratos nos ha hecho pasar a la mayoría de lectores.
Con escasas presentaciones y mucho ritmo arranca esta novela. Dos aristócratas se van a batir en duelo, don Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, duque de Sevilla y grande de España, y don Antonio de Orleans, duque de Montpensier, que pretende el trono y parece contar con el apoyo de la mayoría de los ministros, a cuya cabeza se encuentra el regente don Francisco Serrano. Por otro lado tenemos al general Prim, del que conoceremos su rutina diaria y su incansable compromiso para restaurar la monarquía, gracias a su puesto como Presidente de las Cortes, cargo que desempeña desde su triunfo en la revolución Gloriosa iniciada en Cádiz.
España necesita un rey, o al menos eso piensan los que temen a los republicanos o una nueva revuelta carlista. Los debates políticos para encontrarle nos acercan a un buen número de personajes históricos conocidos, aparte de los ya mencionados, como Sagasta, Espartero, Echegaray, Castelar, Canovas del Castillo... A través de unos diálogos ingeniosos palparemos la tensión de aquellas disputas y conoceremos el desenlace de todas ellas, que no era otro que la negativa de las casas reales europeas para hacerse cargo del trono español, bien por desinterés o por miedo a conflictos con otras alianzas.
Pasear por las calles cercanas al Congreso de los Diputados y ponerle cara a tantas otras, resulta un recorrido apasionante que dota a la novela de cercanía con lo que el autor está narrando, a la vez que se siente abierto el apetito por conocer nuevas historias; tanto por sus calles y plazas como por los personajes que en ella aparecen. En especial, por la novela de Benito Pérez Galdós, "La fontana de oro", de la que se recrea su composición y que transcurre en los primeros años veinte del siglo XIX, narrando hechos políticos y sociales que parecían volverse a repetir; por lo que se viene apuntada a mi lista de pendientes.
La designación de Amadeo de Saboya como nuevo rey y las intrigas por acabar con el general Prim, un enemigo común, son el tema principal del asesinato que confluye en la Calle del Turco, y al que se le une una conspiración a la que acuden asesinos a sueldo reclutados en las cárceles de media España. Galdós será testigo mudo de todo lo que acontece e irá intuyendo todo lo que está por pasar, hasta al final conocer de primera mano todo lo que ocurrió.
Las palabras en boca de Clara, actriz y amante de Galdós, me han recordado las proclamas ideológicas de los "Episodios Nacionales" al resumir muy bien todas las jugadas que la política, o más bien los políticos, nos van dejando por el camino:
"Conseguimos librarnos de los Borbones, y con ellos, hasta cierto punto, de los curas, que en mi opinión tienen la culpa de la mayor parte de nuestros males; pero nada, no acertamos a rematar la faena. Aquí solo nos entendemos a garrotazos".
Adictiva por la trama, exquisita en su narración, y tan visual, que no tardaré en ver la versión realizada para televisión (podéis verla aquí), ni en acercarme a conocer como lectura alguno de los episodios de la "España trágica" de Galdos, con la que Nacho Faerna ha rendido homenaje a uno de nuestros mejores escritores; que por otra parte nadie debería perderse.
Con escasas presentaciones y mucho ritmo arranca esta novela. Dos aristócratas se van a batir en duelo, don Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, duque de Sevilla y grande de España, y don Antonio de Orleans, duque de Montpensier, que pretende el trono y parece contar con el apoyo de la mayoría de los ministros, a cuya cabeza se encuentra el regente don Francisco Serrano. Por otro lado tenemos al general Prim, del que conoceremos su rutina diaria y su incansable compromiso para restaurar la monarquía, gracias a su puesto como Presidente de las Cortes, cargo que desempeña desde su triunfo en la revolución Gloriosa iniciada en Cádiz.
España necesita un rey, o al menos eso piensan los que temen a los republicanos o una nueva revuelta carlista. Los debates políticos para encontrarle nos acercan a un buen número de personajes históricos conocidos, aparte de los ya mencionados, como Sagasta, Espartero, Echegaray, Castelar, Canovas del Castillo... A través de unos diálogos ingeniosos palparemos la tensión de aquellas disputas y conoceremos el desenlace de todas ellas, que no era otro que la negativa de las casas reales europeas para hacerse cargo del trono español, bien por desinterés o por miedo a conflictos con otras alianzas.
Pasear por las calles cercanas al Congreso de los Diputados y ponerle cara a tantas otras, resulta un recorrido apasionante que dota a la novela de cercanía con lo que el autor está narrando, a la vez que se siente abierto el apetito por conocer nuevas historias; tanto por sus calles y plazas como por los personajes que en ella aparecen. En especial, por la novela de Benito Pérez Galdós, "La fontana de oro", de la que se recrea su composición y que transcurre en los primeros años veinte del siglo XIX, narrando hechos políticos y sociales que parecían volverse a repetir; por lo que se viene apuntada a mi lista de pendientes.
La designación de Amadeo de Saboya como nuevo rey y las intrigas por acabar con el general Prim, un enemigo común, son el tema principal del asesinato que confluye en la Calle del Turco, y al que se le une una conspiración a la que acuden asesinos a sueldo reclutados en las cárceles de media España. Galdós será testigo mudo de todo lo que acontece e irá intuyendo todo lo que está por pasar, hasta al final conocer de primera mano todo lo que ocurrió.
Las palabras en boca de Clara, actriz y amante de Galdós, me han recordado las proclamas ideológicas de los "Episodios Nacionales" al resumir muy bien todas las jugadas que la política, o más bien los políticos, nos van dejando por el camino:
"Conseguimos librarnos de los Borbones, y con ellos, hasta cierto punto, de los curas, que en mi opinión tienen la culpa de la mayor parte de nuestros males; pero nada, no acertamos a rematar la faena. Aquí solo nos entendemos a garrotazos".
Adictiva por la trama, exquisita en su narración, y tan visual, que no tardaré en ver la versión realizada para televisión (podéis verla aquí), ni en acercarme a conocer como lectura alguno de los episodios de la "España trágica" de Galdos, con la que Nacho Faerna ha rendido homenaje a uno de nuestros mejores escritores; que por otra parte nadie debería perderse.
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