martes, 6 de agosto de 2019

Las chicas robadas - Patricia Gibney (2019)

Las chicas robadas - Patricia Gibney (2019)

Título: Las chicas robadas (Serie Lottie Parker 2)
Título Original: (The Stolen Girls, 2019)
Autor: Patricia Gibney
Editorial: Principal De Los Libros
Colección: Principal Noir

Copyright:
© Patricia Gibney, 2017
© de la traducción, Luz Achával Barral, 2019
© de esta edición, Futurbox Project, S.L., 2019
Traducción: Luz Achával Barral
Edición: 1ª Edición: Enero 2019
ISBN: 9788417333362
Tapa: Blanda
Etiquetas: adolescentes, crimen organizado, asesinatos, asesinos en serie, género negro, policiaca, Irlanda, literatura irlandesa, novela, redes sociales, secuestros, sagas, thriller, tráfico de órganos, familias monoparentales, madres e hijos, autolesiones, investigación criminal, inspectora Lottie Parker, guerra de Kosovo
Nº de páginas: 456




Argumento:

La guerra de Kosovo dejó un rastro desolador y muchas historias por contar, como la de un niño que vio morir a su familia a manos del enemigo y después pudo huir con la ayuda de las fuerzas internacionales, quienes le hicieron vivir una última pesadilla. Décadas después, en Irlanda, se ha convertido en el principal sospechoso de una serie de asesinatos.

La inspectora Lottie Parker regresa a su puesto de trabajo. Sobre la mesa tiene un nuevo caso: encontrar a una chica secuestrada y a su raptor.



Opinión:

La triste historia de la guerra de Kosovo abre la introducción de la novela para ponernos en situación. Las atrocidades que se cometieron durante el conflicto por ambos bandos y la pasividad internacional solo son superables con esos pequeños relatos que el paso de los años ha conseguido que salgan a la luz para ser conocidos por la opinión pública. En la actualidad, antiguos combatientes dirigen los centros de acogida experimentales repartidos por Europa; lugares que acogen a toda aquel que huye de la guerra en sus países de origen, un espacio de tránsito que marca el destino de cada uno de ellos. Por increíble que parezca, hechos como este están sucediendo hoy en día y los recintos se han deshumanizado convirtiéndose, en muchos casos, en lugares de reclusión donde los sobornos y la corrupción se han instalado con total impunidad.

De esta forma se inicia un thriller policíaco en el que se destaparán algunos de los horrores que allí se vivieron y que antiguos soldados han mantenido como única forma de vida. Los recuerdos de la guerra también vuelven para la inspectora, que tendrá que desempolvar viejas fotografías y documentos para desvincular a su marido, ya fallecido, de las fechorías cometidas por algunos militares durante la guerra.

Por su parte, Lottie Parker, y sus tres hijos, Chloe, Sean y Katie, todavía viven bajo las secuelas del horror vivido en el primer caso de la inspectora, y que pudimos seguir en "Los niños desaparecidos". Un entorno familiar que podremos comprobar como se encuentra al borde del abismo sin que ninguno de sus componentes parezca dar un paso en la dirección correcta, sino todo lo contrario.

La mañana que podríamos definir como de vuelta a la normalidad, sucede un hecho que será el punto de inflexión de toda la novela: cuando la inspectora se dispone a salir, para acudir al escenario de un crimen, se presenta ante la puerta de su casa una mujer con un niño que le pide ayuda, tan solo un nombre y la petición de que encuentre a su amiga.

La trama se va enredando y en poco espacio de tiempo nos encontramos ante varios focos de atención que a priori no identificamos como pertenecientes al mismo asunto. Según avanzamos conseguimos ir encajando algunas piezas y, por qué no, imaginando una historia que nos da las explicaciones a cuantas preguntas nos estamos planteando. Al menos de momento, porque ya sabemos que el género siempre nos depara sorpresas y habrá una última bala en el cargador que pondrá todo patas arriba.

Uno de esos ingredientes paralelos viene de parte de Chloe, la hija mediana de Lottie, que se ha echado sobre la espalda todos los problemas de convivencia del entorno familiar de los Parker y como medida de escape se autolesiona produciéndose cortes en su cuerpo para después postearlo en las redes sociales; una forma de vencer el dolor emocional y la angustia, soportando dolor físico.

Los puntos en común de los asesinatos y las subtramas que van generando amplían el argumento de esta novela consiguiendo nuevos puntos de interés, como es la sospecha de que las mujeres asesinadas están siendo intervenidas quirúrgicamente. Lo que nos lleva al tráfico de órganos, un negocio iniciado durante la guerra y que tiene su continuidad con un depravado asesino en serie que en cada nuevo asesinato que comete se degenera un poco más y se vuelve menos cuidadoso.

Chicas asesinadas y chicas desaparecidas. La intuición de la inspectora le dice que es mucha casualidad para una zona tan pequeña como la suya, que tiene que haber alguna conexión y elemento que se le escapa; y nosotros, que jugamos con ventaja, tampoco sabemos encontrar el hilo en común. Lo que se traduce en la obligación de concentrarse para, por segunda vez en poco tiempo, despejar aquello que pueda despistarnos y leer atentamente a Patricia Gibney; autora que incluye varios elementos de su vida en las tramas de sus novelas, principalmente la convivencia con unos hijos adolescentes que sacar adelante.

Animaros con ella.
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