Sinopsis
Esta novela es al mismo tiempo un homenaje al cine negro americano (y a sus antecedentes literarios) y al mundo del jazz. Pero es también, y ante todo, sobre el cañamazo de una historia de amor e intriga, una singular y poderosa creación literaria, cuya concisión casi sentenciosa propicia un envolvente aliento poético con escasos parangones en nuestra narrativa reciente.
La obra, confirma plenamente las cualidades de un autor que se cuenta ya por derecho propio entre los valores más firmes de la joven novela española.
Premio de la Crítica Nacional 1988
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Desde que me adentré en el mundo del jazz, he buscado y recopilado datos que fueran de mi interés, para conocer más acerca de este género, y uno de esos apuntes fue el título de esta novela.
Me alejé de su lectura, al leer diversas críticas en la que no definían con precisión el tema que se trataba; yo iba buscando sensaciones e historias del jazz y me planteaban una novela negra con un fondo romántico, el caso es que dejé apartada la idea de hacerme con un ejemplar.
Tenía pendiente el libro y la película y las críticas no habían ayudado mucho, pues por lo que dicen no hablan de jazz, y el acercamiento al cine negro se queda en un homenaje, pasando a ser una novela romántica y sentimental.
Hace unos días me recomendaron que no me perdiera la oportunidad de leerlo y me hice con un ejemplar, me aseguraban que no me iba a encontrar con una novela rosa y que iba a disfrutar de una gran lectura.
La trama de la novela es una historia de amor y desamor en la distancia, un recordar constantemente el amor perdido y la busqueda en cada rincón de alguna señal que le devuelva a Biralbo, el protagonista, la presencia de Lucrecia, el eje central de la narración.
Alrededor de estos sentimientos se mueven personajes turbios, rodeados siempre del humo de sus cigarrillos, del aroma de sus perfumes y del ruido del bourbon al servir un vaso y el frío que se les mete en los huesos; el fondo típico de una película negra americana en blanco y negro.
Los escenarios creados a la perfección por el escritor, hacen que disfrutes de las notas de jazz que parecen salir de las páginas, y hasta crees reconocer el sonido del piano, la trompeta, el contrabajo o la batería del cuarteto, en cada uno de los espacios donde actúan; a esto ayuda la buena descripción, que consigue transportarte y pensar que eres tú quien paseas por San Sebastián o Lisboa.
Todo esto con un poco de imaginación y dejándote envolver, es lo que he sentido mientras leía, y descubriendo las razones de aquella separación, de las huídas, y de las intrigas, sintiendo la lluvia, el cansancio, en una palabra, disfrutando.
Me queda pendiente hacerme con una copia de la película y poder contemplar al genial trompetista Dizzy Gillespie y poder comentar por aquí mis impresiones.
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