Sinopsis
Cuando Yuri Santacruz asistió al nombramiento como canciller de Adolf Hitler, no podía imaginar lo mucho que cambiaría su vida en Berlín. Había llegado allí unos meses atrás, después de haber huido, junto con parte de su familia, de San Petersburgo, asfixiados por una revolución que los había dejado sin nada. A Yuri también lo privó de su madre y su hermano pequeño, a quienes las autoridades rusas no permitieron la salida del país.
Ya en Berlín, su sentido de la justicia lo impulsará a defender a un joven comunista agredido por las tropas de asalto de Hitler. Ese día, además, conocerá a su gran amor, Claudia. Su vida dará un giro inesperado, y la que hasta entonces había sido su máxima prioridad, buscar a su madre y a su hermano, será sustituida por otra más urgente en esos tiempos convulsos: seguir con vida.
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Unos breves párrafos han sido suficientes para quedar atrapado en esta historia que tiene como protagonista a Yuri Santacruz , un joven de madre rusa y padre español que tras haber tenido que salir de San Petersburgo y haber viajado hasta Madrid, se ha instalado en el Berlín de 1933, donde las camisas pardas han tomado las calles sembrando el terror entre los que piensan diferente.
Para Yuri, que venía de sufrir la revolución bolchevique de 1917, supone volver a empezar, pero con diferentes protagonistas y distinto escenario; con la paradoja de que si en la Unión Soviética al pertenecer su familia a la clase acomodada eran considerados "enemigos del pueblo", en Alemania había pasado a formar parte de los señalados y perseguidos.
Ser testigo de un asesinato y el recuerdo de la separación de su madre y de su hermano, son los dos episodios que mayor trascendencia tienen en esta trama: el primero, porque hace que su vida transcurra entre la amistad y el amor; mientras que el segundo forma parte de su obsesión personal por regresar a San Petersburgo. Hasta llegar a ese momento acompañaremos a Yuri en su labor para la embajada española en Berlín, un trabajo repleto de implicaciones que bordean la legalidad y que para él suponen un hándicap frente a las políticas nazis.
Gran parte de la novela tiene lugar en una comunidad de vecinos en la que se producen distintos acontecimientos: desde el descubrimiento del pasado judío de una familia o de parte de ella; a la incorporación de una pareja de recién casados muy cercanos al nazismo; o el papel que juega la señora Metzger, propietaria del ático donde vive Yuri, ayudando a los demás. Entre todos consiguen un ambiente coral que solo se ve roto por los ideales contrarios al régimen; aunque como podrá comprobar quien se acerque a estas páginas, las ideas vienen y van.
Los "Principios de propaganda", de Joseph Goebbels, con los que se inicia cada capítulo, son pequeñas frases que sirven de guía ante el texto que tenemos por delante; encontrar similitudes y trazar líneas de comportamiento en frentes tan distintos como el nacionalsocialismo impuesto en Alemania o el comunismo bolchevique de la Unión Soviética resulta un ejercicio ameno y muy didáctico que nos permite abrir un amplio debate.
El personaje de Claudia Kahler choca con el de Yuri al defender ideologías completamente contrarias. Una relación que aporta tensión al relato al encontrarse, desde el momento en el que se conocen, a punto de saltar por los aires, incluso después de tener un acercamiento más íntimo. Los tira y afloja con los que mantienen vivo lo que les une son también la causa de un distanciamiento que crece cuando conoce a Krista Metzger. Un triángulo de amor y amistad que pasa por diferentes etapas que han conseguido que haya devorado esta lectura.
Para el final nos queda una visita al corazón de Moscú, a la temida Lubianka, donde por fin conoceremos los secretos mejor guardados de esta novela, coincidiendo además con el final de la guerra; por lo que todo cuanto ocurre parece acelerarse y, en algunas ocasiones, falta el aliento.
Muchos y variados ingredientes, además de subgéneros, que hacen de esta novela de supervivencia en tiempos de guerra, una magnífica propuesta histórica que no dudo en recomendaros.
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