viernes, 11 de enero de 2019

La verdad del Caimán - Massimo Carlotto (2005)

La verdad del Caimán - Massimo Carlotto (2005)
Sinopsis

Serie del Caimán 1

En enero de 1976, Alberto Magagnin fue condenado a prisión por el asesinato de Evelina Mocellin Bianchini. En 1993, en pleno y caluroso verano paduano y durante el régimen de libertad condicional, Magagnin desaparece sin dejar rastro. Es entonces cuando su abogada, Barbara Foscarini, decide recurrir a un investigador privado. Se trata del peculiar Marco Buratti, apodado el Caimán, amante del blues, bebedor compulsivo de calvados y expresidiario con siete años de injusta encarcelación sobre los hombros.

Acompañado por su inseparable socio, el contrabandista Beniamino Rossini, el Caimán emprende una investigación que lo llevará a adentrarse en los entresijos de un caso cerrado tiempo atrás. Magagnin no tenía motivos para cometer el homicidio; sin embargo, su perfil lo convertía en la perfecta cabeza de turco. Buratti deberá enfrentarse a una trama que va mucho más allá de las meras apariencias.

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Marco Buratti, detective privado por casualidad, porque la vida aprieta y cuando se sale de la cárcel el panorama que se encuentra un buscavidas es muy parecido al que ha vivido mientras estaba encerrado, las mismas gentes y las mismas trampas; la única diferencia es la libertad de movimientos, que no de acción, porque desde dentro no se deja de trabajar, ni se pierden los contactos, al revés, la lista de cómplices aumenta en igual proporción que la de tus enemigos. Y esto Caimán, apodo de sus días como cantante de los Old Red Alligators, lo tiene claro.

El perfil del personaje es sumamente atractivo, ese malo que engancha porque se enfrenta a otros peores, porque en el fondo hace un papel que le ha tocado y nosotros no le juzgamos por los tiempos pasados, época en la que ha ido sembrando respeto y recogido el fruto de buenas y leales amistades, sino por lo que a partir de ahora nos va a narrar haciéndonos vivir una aventura que no parece tener fin.

En este caso se moverá por Padua, entre tragos de calvados (un aguardiente de origen francés y que se obtiene por destilación de la sidra) y la mejor música que le acompañará durante toda la serie: el blues. Y en este punto ya me ha ganado totalmente, pues la selección de temas es perfecta y hace subir el ritmo de esta novela negra de detectives, mafia italiana y mucha corrupción, donde también acompaña el relato con alguna estrofa o cita de sus canciones favoritas.

Su compañero de aventuras es el contrabandista Beniamino Rossini, personaje que da la replica a Buratti y es el encargado de tomar las decisiones importantes, aquellas en las que hay que hacer hablar a alguien, tirar una puerta abajo o armarse hasta los dientes. Su fuerte no es la diplomacia y sus métodos se caracterizan por ser efectivos y respetar las reglas adquiridas en la cárcel. La acción está servida.

Ambos se encargan de buscar información principalmente para abogados. Trabajos no siempre legales, en los que se nutren de lo mejor de cada casa, toxicómanos, traficantes, expresidiarios, terroristas..., o, como en esta investigación, drogadictos,  sadomasoquistas, o prostitutas de lujo.

El encargo de trabajo de una abogada es localizar a Alberto Magagnin, un condenado por asesinato que se encuentra en paradero desconocido desde que, aprovechando el régimen abierto que disfruta, no acudió al centro de trabajo asignado y a quien de nuevo le imputan un crimen que presenta un buen número de puñaladas. Además de las similitudes con el asesinato que le condenó, la víctima formaba parte del jurado popular que le encontró culpable.

Cuando Buratti da con él se declara inocente, igual que en el caso que le llevó a la cárcel. Aunque todos piensan lo contrario, Buratti le cree y se pone a investigar implicando a un periodista y a sus amigos. Al menos un asesino anda suelto y su empeño en dar con la verdad le llevará, junto a su socio Beniamino Rossini, a una trama de corrupción, chantajes, los caprichos sexuales de una mujer y, finalmente, a una guerra de bandas.

La primera entrega de la serie el Caimán se salda con un saldo positivo gracias a unos protagonistas decididos que atrapan por su simpatía y un punto de malotes; y por la trama, que en ningún momento decae e incluso añade nuevos ingredientes puntuales con los que amenizan la lectura y el caso que investigan rodeándose de lo mejor de cada casa.

"Cada uno tiene su blues".

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