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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las tres heridas - Paloma Sánchez-Garnica (2012)

Sinopsis

Ernesto Santamaría, un escritor que lleva una vida solitaria en una eterna búsqueda de la historia que le haga pasar a la historia literaria, halla por casualidad en El Rastro la foto de un joven matrimonio, tomada el 19 de julio de 1936 en un pueblo cercano a Madrid. Ese instante recogido en la imagen y el destino de sus dos protagonistas le pone en la pista de una gran historia que narrar.

Mientras se esclarece el drama que esconde la foto, al lector se le irá desvelando la futura novela en la que dos mujeres, Mercedes Manrique, la joven que aparece en la foto junto a su marido, y Teresa Cifuentes, se hacen inseparables, interviniendo cada una a su manera en el futuro de la otra.

Los horrores de la guerra, las vidas truncadas, alteradas por la brutalidad, la perversidad, la falta de escrúpulos, el afán de venganza, la miseria, el miedo y el olvido obligado, impuesto y necesario para sobrevivir, quedan reflejados en la novela que se va fraguando en la mente de Ernesto. Sin darse cuenta, se sumerge, poco a poco, en un abismo en el que llega a confundir verdad y ficción, realidad y sueños. Setenta y cuatro años después, será Teresa Cifuentes la que revele a Ernesto Santamaría la historia de los personajes de la foto, convirtiéndole, indefectiblemente, en testigo del restañar de las heridas del amor, de la vida y de la muerte, cerradas por fin de la única manera posible.

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Tras este acertado título y en homenaje al poeta Miguel Hernández, la autora de esta narración nos hace complices del episodio más triste que sufrieron nuestros mayores. La lucha fraticida y despiadada en la que se vieron inmersos gentes de bien, cuyo único pecado era el de poner algo de comida en sus mesas. A unos se los llevaron por delante por celos o por envidias, a otros por pensar diferente, y a los más por encontrarse en el mismo camino por el que pasaban los asesinos; porque lo que se cometió en España fue asesinato, y no sublevación o revolución.

Con la esperanza de volver a la normalidad "cuando todo acabe", las vidas de los diferentes personajes van desfilando por los recuerdos encontrados en una caja de latón, en la que Ernesto como hilo conductor de su inquietud nos va desgranando al tiempo que el va comprendiendo y situando la historia encontrada en forma de fotografía.

De su mano conoceremos a las dos protagonistas principales, Mercedes y Teresa, cuyas vidas se cruzarán como lo harán sus creencias y su lucha por sobrevivir en un mundo que se ha vuelto loco, en una España que nadie puede reconocer ni sentirse orgulloso de pertenecer; salvo los vencedores, que se creen a salvo de la mentira porque a su lado está Dios y la verdad. Mientras tanto los vencidos callan, se esconden o se convierten, pues aunque derrotados tienen que seguir adelante sin mirar el daño en el projimo y sin atreverse a gritar a los cuatro vientos la injusticia a la que están sometidos.

Los derechos de la mujer en igualdad con el hombre, puso voz en la república a miles de mujeres que tenían y querían opinar, pero el machismo instaurado en ambos bandos poco permitía que así fuera, relegando una vez más a la mujer a las labores del hogar y al cuidado de los hijos. Y aunque algunas fueron a la guerra en el bando republicano y tuvieron su representación en el trabajo mientras los hombres estuvieron en el frente, tendrían que pasar muchos años para que su proyecto y sus reinvindicaciones se tuviesen en cuenta.

"-Si algo aprendimos cuando terminó la guerra fue ignorar el pasado para poder seguir viviendo..."

Demasiada tristeza acumulada en los rincones de la memoria; demasiados muertos en las cunetas, descampados y tapias de los cementerios; demasiado miedo, antes, durante y después. Las heridas aunque cicatrizadas por el tiempo se formaron a flor de piel y pueden volver a sangrar; son heridas que duelen, que siguen doliendo.

Con el sabor dulce de haber leído una gran novela y con el gusto agrio por lo que pasó.
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prekes sodui