Sinopsis
Darya Borisovna conoció en su juventud el esplendor de la corte del zar Nicolás II. Allí cuidó del zarévich Alexei, el heredero del trono, hasta los terribles sucesos que desembocaron en la ejecución de la familia imperial. En 1991, cuando el régimen soviético se ha derrumbado, ya sólo es una anciana con fama de hechicera, siempre rodeada de unas extrañas mariposas que muchos consideran una reencarnación de los espíritus de los Romanov.
Es precisamente entonces cuando un grupo de aristócratas nostálgicos solicitan su ayuda. Tienen razones para sospechar que Alexei sobrevivió a la matanza, y un heredero del zar podría cambiar el futuro político de Rusia. Pero para Darya Borisovna la búsqueda del zarévich superviviente también es una forma de recomponer los fragmentos de su propio pasado.
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La amistad de sus padres, cazadores de bisontes, con la familia Romanov, propició primero el romance y después la unión, del que surgió un fruto que llevó por nombre Darya Borisovna Spiridova. Aquella niña conocida por poseer un ojo opalino que deslumbraba a quien la miraba y que fue fuente de misterio entre los que creían que ocultaba un poder que iba más allá de lo sobrenatural, se convirtió en la dama de honor del zarévrich Alexei, considerado por los románticos aristócratas como el legítimo heredero al trono de Rusia.
Para los que no conozcan la historia, sólo comentar que Nicolás II fue el último zar de Rusia y que murió asesinado junto a su familia a manos de los bolcheviques en la Revolución de Octubre en medio de la Primera Guerra Mundial.
Al igual que durante años se especuló con la posibilidad de que hubiese algún superviviente, entre los que se encontraría la Duquesa Anastasia, la autora nos sumerge en la búsqueda de un sucesor de la dinastía empujada por los intereses de los aristócratas exiliados que pretenden restaurar la monarquía un siglo después.
Ochenta y siete años han transcurrido desde que llevó en sus brazos al zarévrich Alexei para ser bautizado, privilegio que le fue otorgado por curar de una enfermedad a la emperatriz Alejandra, gracias a su amplio conocimiento en remedios naturales y tras lo cual se encargó personalmente del cuidado del futuro heredero.
Su adicción al consumo de bayas alucinógenas provocan en Darya los recuerdos más completos, gracias a los cuales intenta encontrar las pruebas necesarias para descubrir la verdad. Las últimas pruebas de ADN encargadas por Boris Yeltsin tras la caída del muro, no han dado los resultados esperados y todavía se desconoce el paradero de los restos mortales de toda la familia Romanov.
La trama de misterio que envuelve esta novela, estaría falta de argumento sin darnos a conocer el modo de vida y las intrigas políticas de aquella época, el mecenazgo en diversas disciplinas del arte que se impulsaron desde palacio, o la extraña relación que tuvieron los Romanov con el monje Grigori Rasputín; además de un toque fantástico que da a la obra el punto necesario de magia para que el lector acuda a una clase de historia con la sensación de estar leyendo un cuento.
Su relación con el pintor Avram Bensheimer dan una leve pincelada de romanticismo a esta narración, en la que también descubriremos porque la llamaba "judía del ojo opalino" o "reina del ojo opalino"; sin duda un ingrediente más para dejarse seducir por esta novela con la que estoy seguro que vais a disfrutar.
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Para los que no conozcan la historia, sólo comentar que Nicolás II fue el último zar de Rusia y que murió asesinado junto a su familia a manos de los bolcheviques en la Revolución de Octubre en medio de la Primera Guerra Mundial.
Al igual que durante años se especuló con la posibilidad de que hubiese algún superviviente, entre los que se encontraría la Duquesa Anastasia, la autora nos sumerge en la búsqueda de un sucesor de la dinastía empujada por los intereses de los aristócratas exiliados que pretenden restaurar la monarquía un siglo después.
Ochenta y siete años han transcurrido desde que llevó en sus brazos al zarévrich Alexei para ser bautizado, privilegio que le fue otorgado por curar de una enfermedad a la emperatriz Alejandra, gracias a su amplio conocimiento en remedios naturales y tras lo cual se encargó personalmente del cuidado del futuro heredero.
Su adicción al consumo de bayas alucinógenas provocan en Darya los recuerdos más completos, gracias a los cuales intenta encontrar las pruebas necesarias para descubrir la verdad. Las últimas pruebas de ADN encargadas por Boris Yeltsin tras la caída del muro, no han dado los resultados esperados y todavía se desconoce el paradero de los restos mortales de toda la familia Romanov.
La trama de misterio que envuelve esta novela, estaría falta de argumento sin darnos a conocer el modo de vida y las intrigas políticas de aquella época, el mecenazgo en diversas disciplinas del arte que se impulsaron desde palacio, o la extraña relación que tuvieron los Romanov con el monje Grigori Rasputín; además de un toque fantástico que da a la obra el punto necesario de magia para que el lector acuda a una clase de historia con la sensación de estar leyendo un cuento.
Su relación con el pintor Avram Bensheimer dan una leve pincelada de romanticismo a esta narración, en la que también descubriremos porque la llamaba "judía del ojo opalino" o "reina del ojo opalino"; sin duda un ingrediente más para dejarse seducir por esta novela con la que estoy seguro que vais a disfrutar.
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