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miércoles, 5 de febrero de 2014

Evelina - Frances Burney (1778)

Evelina - Frances Burney (1778)
Óleo de Jean Honoré Fragonard
The love letter (1770)
Metropolitan Museun of Art, Nueva York
Sinopsis

Evelina, o Historia de una joven dama en su entrada en sociedad, cuenta la historia de la hermosa Evelina Anville, hija no reconocida de lord Belmont, un aristócrata inglés de vida disipada. Desde su oscuro nacimiento y tras la muerte de su madre al dar a luz, Evelina se cría aislada en el campo con su tutor, el bondadoso reverendo señor Villars. Cuando está a punto de cumplir dieciocho años viaja por primera vez a Londres, donde se ve cautivada por su nuevo entorno, el beau monde, y en particular por el apuesto y distinguido lord Orville. Pero su disfrute pronto se verá mortificado por la aparición de su abuela, madame Duval, y por el libertino sir Clement Willoughby.

Preciosa novela epistolar, en edición ilustrada, que describe de forma satírica los placeres y peligros de la alta sociedad inglesa y de la vida social londinense de finales del siglo XVIII. A través de una amplia sucesión de cartas se relata la entrada de Evelina en un mundo frívolo y cruel repleto de falsas apariencias, enredos y malentendidos embarazosos.

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No acostumbro a leer novela romántica, apenas leo narrativa, y enfrentarme al género epistolar me influía bastante respeto, pero he de decir que la experiencia, tomada también como un reto, ha sido satisfactoria. En lo romántico no es una novela que empalague, la narración tiene un desarrollo que te obliga a encadenar un capítulo tras otro y la correspondencia, que tanto miedo me daba al principio, ha superado la prueba, y puedo decir que las cartas han sabido transmitirme tanto los estados de ánimo como el devenir de la historia que nos cuenta la autora.

Autora, que tuvo que esconder su autoría y ocultar su sexo para no enfadar a su padre al tomar la decisión de escribir, y a la sociedad que todavía no veía con buenos ojos la independencia de las mujeres, y mucho menos de las novelistas; aunque tiempo después todo el mundo la aceptó y la elogió por su obra, en la que supo reflejar como nadie los distintos escalones de la sociedad, empleando un estilo muy personal en el que mezclaba la seriedad y las buenas maneras con un inconfundible punto de humor, si bien, Frances Burney también fue muy conocida y admirada por sus comedias para los teatros, y como muestra el último capítulo de esta novela que sirve de desenlace a la misma.

Lejos de lo que pudiésemos pensar, las cartas no tienen una voz plana, cada uno de sus autores ve reflejada su personalidad según la escritura de la autora, y avanzada la lectura podríamos decir, sin necesidad de mirar el encabezamiento, por que personaje está escrita. Y esto me parece de lo más complicado, pues si en una narración de cualquier otro género apreciamos las características poniéndolos en movimiento, aquí los imaginamos sentados y escribiendo; y aún así, se consigue apreciar el carácter de cada cual y los sentimientos que arrojan en sus líneas.

El señor Villars, quien en su día se hizo cargo de una Evelina aún niña, transmite la serenidad y la sabiduría que ésta necesita. Convertido en padre, tutor, amigo y confesor, es quien la conduce a lo largo de la historia, desde su infancia a una adolescencia llena de peligros, dejándola que vuele en busca de su madurez.

Evelina comienza un peregrinaje por Londres, y alrededores, de casa en casa, donde irá conociendo a gente tan diversa y distinta entre sí, que únicamente encontrará el apoyo necesario en sus correspondencia, con las que da cumplida información a su tutor y con la que consigue poner sus ideas y sensaciones un poco más claras cada día.

En sus diferentes estancias recorre los lugares de diversión de la época, teatros, ópera y salones, que en un principio deberían contener a lo mejor de la ciudad, sorprenden a Evelina por la rudeza de los personajes, por hombres pretenciosos que se creen con todo el derecho del mundo para conquistarla, para dirigirla, o pecando de engreídos o petulantes. Este punto me ha resultado en algunos casos curioso, pues tenía a la sociedad inglesa como más educada y caballerosa, sin embargo me he encontrado con ese perfil más de lo que me hubiese imaginado y no he llegado a comprender por qué las mujeres no les paraban los pies a tan continuas arrogancias.

"... ha habido un error en el nacimiento de este joven; estaba indudablemente destinado a vivir en otra época: ¡es realmente educado!".

La trama, de la que no os voy a hablar, cuenta también con Madame Duval, abuela de Evelina y con la que autora y otros personajes se despachan a gusto haciéndola blanco de sus bromas y discusiones. Todo un carácter la buena señora que nos transmitirá algún momento para sonreír.

La mención a "una escena quijotesca" pone de relieve tanto la influencia de nuestro hidalgo caballero, como de la locura que en algunos momentos sufren los personajes con los enredos que aporta la trama y los secretos que poco a poco van saliendo a la luz, para sorpresa de todos los que han contribuido en alguna medida a la transformación de Evelina. Una formación inevitable en la que su mejor maestro ha sido la propia vida y el contacto con la gente.

Otro gran acierto de la editorial dÉpoca que os recomiendo.
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jueves, 9 de mayo de 2013

La Guerra del Francés. Muerte al invasor - Amando Lacueva (2013)

Sinopsis

Desde julio de 1811 hasta agosto de 1813, las tropas imperiales del mariscal Louis Gabriel Suchet ocuparon la ciudad de Tarragona. A ese periodo se le conoció como “El tiempo de la esclavitud”.

Los habitantes de la ciudad, hartos de las humillaciones que padecían, constituyeron un grupo de resistencia que actuaba contra las fuerzas invasoras.

A esos valientes se les conoció con el nombre de Brigants. Las fuerzas que residían en el interior de las murallas, socorridas por somatenes, funcionarios corruptos y hombres de Lacy y del barón de Eroles, realizaron diferentes tentativas para acabar con la vida de los soldados y recuperar la soberanía de la plaza abaluartada.

Sus gestas, hazañas, incursiones y sabotajes, traiciones, amoríos, intrigas, así como los ahorcamientos y fusilamientos que padecieron durante esos dos años de esclavitud, son de nuevo relatados por El Mellado, en esta delirante segunda entrega de La Guerra del Francés en Tarragona.

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Me vuelve a sorprender Amando con la forma de involucrarme en las intrigas que se suceden sin parar en esta nueva entrega de "La guerra del francés". Si en la primera parte, "La marca del traidor", buscamos incansablemente entre los personajes quien era digno de llevarse tal apelativo, en esta nueva cita ya estaremos acostumbrados a encontrarlos en cada uno de ellos, pues también ocurre que: de nadie uno se ha de fiar, si quiere poner su vida a salvo, y a todos ha de arrimarse, si quiere llevar sustento a su mesa.

El Mellado, que ha dado con sus huesos en el calabozo, es de nuevo un aventajado narrador que nos irá comunicando los acontecimientos diarios de la población, las escaramuzas de la resistencia para hacerse con las llaves de los portones y entrar en la ciudad con el apoyo del barón de Eroles y, todas las desvergüenzas que se cometieron por parte del ejercito francés y sus aliados los italianos.

Fruto de su encarcelamiento se convierte en protector del protagonista, no sólo de esta novela sino del espíritu de aquella guerra, de hombres que como él dieron su vida para poder vengarse de los invasores y contribuir a nivelar la balanza. Pero no voy a desvelar la sorpresa porque quiero que os alegréis igual que yo dándole la bienvenida y siguiéndole en sus hazañas.

Al tiempo que disfrutamos con la narración de El Mellado, se suceden las conspiraciones para desmontar lo que otros tratan de construir; los altos mandos del ejercito imperial y sus asesinos a sueldo, no están exentos de  los peligros que ellos mismos crean. La búsqueda de una lista con el nombre de los traidores y un recibo, son el hilo conductor de esta trama que marcha paralela a la invasión y por la que nadie estará a salvo hasta encontrar a quienes se esconden detrás de ella, consiguiendo que participemos en la aventura e intentemos poner a cada uno en el bando que le corresponde.

El gran acierto de utilizar el nombre de Caliani para un personaje italiano, nos sirve para ponerle cara y para no mirarlo con malos ojos, pues Amando se encarga de dibujarlo con todo tipo de perrerías, incluido un dolor de muelas que aplaca con tragos de absenta; aprovecha el tirón del personaje y le invita a elaborar el prólogo de la novela, con el que nos abre el apetito para la lectura que tenemos por delante.

Y entre todos los amigos que aparecen en estas páginas me quedo con el pater Fray Fulgencio, un cura montado en su borrico que le da un punto de humor y de cercanía a esta aventura, sin dejar de aportar datos históricos que con un gran trabajo de documentación consiguen reflejar el momento, a sus gentes y su modo de vida.

En definitiva, estamos ante un estilo propio, una forma de contar la historia de otra manera, un sello inconfundible que seguiremos disfrutando cuando leamos las nuevas aventuras previstas para el 2014: "Guerra a Ultranza: Barcelona 1713-1714".

Gracias Amando
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sábado, 1 de diciembre de 2012

La guerra del francés - Amando Lacueva (2011)

Argumento

Discurre el mes de diciembre del año 1810, y Tarragona es la última plaza que todavía no ha caído en manos del ejercito de Napoleón, como si lo ha hecho el resto de Cataluña en las de su mariscal MacDonald. Los siguientes meses hasta el 28 de junio de 1811 son narrados por Jordi "el mellado", dando luz a los acontecimientos que asolaron la ciudad e involucrándonos en la busqueda del traidor.

Reclamado por la Junta Superior de Cataluña, llega desde Cádiz el capitán de alabarderos Pedro Sevilla, agente de inteligencia que buscará incesantemente a los traidores, teniendo para ello que utilizar todo el ingenio y sus artes de camuflaje para perseguir, investigar y mezclarse con todos los personajes de la trama. Pero su viaje es interceptado y su identidad suplantada, por lo que acudiremos a desenmarañar el lío en el que se desarrolla el asedio a la población y conoceremos los distintos bandos, que actúan por diferentes causas o por su propio interés.

Uno de estos personajes es Joan Ixart, que se hace pasar por escritor e impresor del Diario de Tarragona, jugando en ambos bandos y creandose amistades allá por donde va; hasta que diferentes sospechas le van acorralando y convirtiéndose en enemigo de todos.

Citando a Amando, "... Mingo resume la historia de aquellos heroes que al son de los bronces cambiaban la azada por el trabuco. Somatén, para defender a los suyos".

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Desde las primeras páginas, y una vez situados en la Guerra de Indepencia Española, acudimos a disfrutar de un relato lleno de espías, de traiciones militares y de intereses personales, que convierten a esta narración en un documento único y bien aprovechado por el escritor para dar cuenta de uno de los episodios más vergonzantes de los ocurridos en España y que Amando se ha empeñado, con gran acierto, en compartir con nosotros los lectores.

Escrito con un lenguaje coloquial, no exento de palabras de la época y nombrando a las cosas por su nombre, este se enriquece con el dibujo de sus protagonistas, que no son otros que los somatenes, los migueletes y los ciudadanos de a pie, que tienen las suficienes agallas para participar en una lucha que entienden como suya: la independencia de España de la invasión francesa por parte de Bonaparte.

Ya en su prólogo se nos avisa, de que su lectura precisa de la máxima atención, sobretodo al principio, para conseguir no despistarnos en la presentación y puesta en escena de cada uno de los personajes, aunque tiempo tendremos de conocerles más a fondo. Aconsejo yo también hacer una lectura tranquila y constante, pues son numerosos los datos y los vuelcos que da la novela, y a mayor concentración más se disfruta. Y es que tenemos que recordar que además del momento histórico nos encontramos en una guerra donde pueden valer más las triquiñuelas de los espías que las balas lanzadas por o contra el enemigo.

En cada una de sus páginas podemos disfrutar de la arquitectura, de los olores de los fogones, de la miseria que padecían los habitantes de Tarragona, de como vestían y que comían, de los paisajes y los sonidos; la excelente documentación de Amando lo hace posible, convirtiendo esta obra en la memoria de un episodio nacional al mejor estilo de Benito Pérez Galdós.

La trama en busca del traidor es el punto fuerte, pues nos hace acompañar a Jordi "el mellado" en su narración, en la búsqueda de la verdad, al tiempo que vamos desenmascarando a los protagonistas, poniendo a cada uno en su sitio, hasta que logramos saber la verdad. Pero antes conozcamos a los que no abandonaron la plaza y esperaron la entrada de los franceses: "... los valientes, las criaturas, los abuelos, los migueletes y los somatenes. Esos, esos se merecen lo más grande".

Gracias Amando
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