Sinopsis
Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando debe ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos en una granja de Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra «extranjero». Kurt Wallander y sus colegas deberán enfrentarse no sólo a un asesino muy especial, que tiene la sangre fría de alimentar a los caballos del establo después del crimen, sino a una comunidad irascible, presa de insospechados prejuicios raciales. Wallander sabe de sobra que la pacífica apariencia de algunas personas oculta a veces un auténtico monstruo, de modo que no se hace ilusiones acerca de la sociedad en la que vive.
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Unas pocas páginas es lo que necesita Henning Mankell para meternos de lleno en una trama, los recursos literarios para recrear el crimen y el escenario, una granja apartada donde viven dos ancianos, son suficientes.
Da lo mismo que la llamen novela sueca, escandinava o simplemente negra; a lo largo de esta primera entrega del policía criminalista Kurt Wallander se pueden cubrir todos los géneros y catalogar esta novela con el que más os guste.
El autor juega con el tema de los refugiados y el debate racial en Suecia, la inseguridad y la incompetencia policial. Dentro de ese contexto, la opinión pública aprovecha para poner entre los sospechosos a todo un colectivo y el relato refleja el enfrentamiento ideológico. Mankell toma posición a través de sus personajes y denuncia el caos que vive su país con la inmigración de los países del Este.
El personaje de Wallander, derrotado y apartado de su familia, acompaña a la perfección el ambiente donde se desarrolla la trama, al igual que lo hacen sus compañeros de trabajo; todo encaja, todo es siniestro y oscuro.
Kurt Wallander se equivoca, se derrumba, no es ningún héroe; su mejor arma es la constancia y dejarse aconsejar por las pequeñas ideas de los demás; un trabajador en equipo que no necesita medallas.
Una novela para disfrutar del género y conocer a uno de los policías más carismáticos de las últimas décadas; seguro que repetiréis.
Da lo mismo que la llamen novela sueca, escandinava o simplemente negra; a lo largo de esta primera entrega del policía criminalista Kurt Wallander se pueden cubrir todos los géneros y catalogar esta novela con el que más os guste.
El autor juega con el tema de los refugiados y el debate racial en Suecia, la inseguridad y la incompetencia policial. Dentro de ese contexto, la opinión pública aprovecha para poner entre los sospechosos a todo un colectivo y el relato refleja el enfrentamiento ideológico. Mankell toma posición a través de sus personajes y denuncia el caos que vive su país con la inmigración de los países del Este.
El personaje de Wallander, derrotado y apartado de su familia, acompaña a la perfección el ambiente donde se desarrolla la trama, al igual que lo hacen sus compañeros de trabajo; todo encaja, todo es siniestro y oscuro.
Kurt Wallander se equivoca, se derrumba, no es ningún héroe; su mejor arma es la constancia y dejarse aconsejar por las pequeñas ideas de los demás; un trabajador en equipo que no necesita medallas.
Una novela para disfrutar del género y conocer a uno de los policías más carismáticos de las últimas décadas; seguro que repetiréis.

